Luego de un extenso periodo sin escribir, empece con estas ultimas dos.
siendo esta ultima de hace 3 dias.
todos los relatos fueron escritos en mi habitacion, desde mi tres por tres.
martes, septiembre 06, 2011
Aprendiendo a volar
Es de mañana, y a pesar que el cielo tiene su mejor celeste allá arriba, lo veo gris, lo veo nublado. El granizo de la mañana no se compara con esta tormenta que se viene asomando allá a lo lejos.
Afuera, el sol se levanta con fuerza arrolladora, alumbrando cada rincón desde el este, queriendo entrar a través de mi cortina, pero aquí adentro la nube gris parece el impenetrable muro de una prisión de alta seguridad, que encarcela cada sentimiento, deseo o pensamiento de los que quieren ser libres.
Ya llega el mediodía, el sol está en su punto más alto, ya nada se escapa de su luz, las cortinas no quieren dejarlo pasar, y la nube a pesar de su fortaleza y opresión hacia el interior permiten una suerte de libertad condicional a los deseos, los libera de a ratos, dándose pequeños recesos en su labor por encarcelarlos, pero no permite su libre expresión en ningún momento.
Algunas nubes blancas como el algodón recorren lentamente el cielo revelando la brisa que las empuja y hace que bailen a lo largo y ancho del espacio, esa brisa que acá dentro es un remolino feroz, un tornado represor, que mutila todo pensamiento de luz que se aproxima a la superficie, tratando de dejarlos bien encerrados dentro de mi cabeza. Me hace sentir débil por la simple decepción de que mis pensamientos aún no pueden volar como aquellas nubes a pesar de sus desesperados intentos de asomarse a aquel cielo despejado que se encuentra pasando este gran muro de concreto.
Llegando al atardecer que se ve con sus reflejos rojizos en todo el horizonte indicando que aquel día primaveral estaba llegando a su fin, en mi cuarto la nube se encuentra repleta de oscuridad, lo que hacía parecer desde temprano ser de noche, y los sentimientos reaccionaron a su impotencia, y a su falta de aptitudes por no poder volar, con un llanto que desencadeno aquella tormenta que tanto se esperaba. Inundándose ríos por las lágrimas que recorrieron mi rostro, fluyendo y diluyendo esa nube, ese muro de concreto que ya no parece ser tan fuerte, y no puede contener mis sentimientos.
Al último reflejo de luz rojizo se lo vio escapar dentro de la azul noche, dejando así un prefacio perfecto, una presentación formal al cielo azul estrellado.
Aquí dentro se logra vislumbrar a la luna asomándose a mi ventana, llena de los pensamientos que ya no pudo encarcelar la prisión aquella, la nube que se había disuelto con los acaudalados ríos que la diluyeron bajo su mirada, la mirada de la luna en toda su plenitud, radiante y hermosa, y así comienza a ascender, se aleja de mi ventana flotando, enseñándole a mis pensamientos, deseos y sentimientos a volar, a flotar en el aire y mantenerse libres, para que la próxima vez, si es que hay una próxima vez, no se dejen abatir, no se dejen avasallar por nadie que trate de encarcelarlos, que no se dejen cubrir por las nubes más oscuras, y puedan escaparse de cualquier prisión volando, mantenerle esas esperanzas a mis deseos, que logran escapar, vencer y llegar al cielo, junto con esa luna que les enseño a saberse capaces de disolver el concreto de cualquier barrera que los contenga.
Lean Papasidero 04/09/2011
Y así es que podrás entender luna como, desde que te vi, no puedo parar de escribir.
Afuera, el sol se levanta con fuerza arrolladora, alumbrando cada rincón desde el este, queriendo entrar a través de mi cortina, pero aquí adentro la nube gris parece el impenetrable muro de una prisión de alta seguridad, que encarcela cada sentimiento, deseo o pensamiento de los que quieren ser libres.
Ya llega el mediodía, el sol está en su punto más alto, ya nada se escapa de su luz, las cortinas no quieren dejarlo pasar, y la nube a pesar de su fortaleza y opresión hacia el interior permiten una suerte de libertad condicional a los deseos, los libera de a ratos, dándose pequeños recesos en su labor por encarcelarlos, pero no permite su libre expresión en ningún momento.
Algunas nubes blancas como el algodón recorren lentamente el cielo revelando la brisa que las empuja y hace que bailen a lo largo y ancho del espacio, esa brisa que acá dentro es un remolino feroz, un tornado represor, que mutila todo pensamiento de luz que se aproxima a la superficie, tratando de dejarlos bien encerrados dentro de mi cabeza. Me hace sentir débil por la simple decepción de que mis pensamientos aún no pueden volar como aquellas nubes a pesar de sus desesperados intentos de asomarse a aquel cielo despejado que se encuentra pasando este gran muro de concreto.
Llegando al atardecer que se ve con sus reflejos rojizos en todo el horizonte indicando que aquel día primaveral estaba llegando a su fin, en mi cuarto la nube se encuentra repleta de oscuridad, lo que hacía parecer desde temprano ser de noche, y los sentimientos reaccionaron a su impotencia, y a su falta de aptitudes por no poder volar, con un llanto que desencadeno aquella tormenta que tanto se esperaba. Inundándose ríos por las lágrimas que recorrieron mi rostro, fluyendo y diluyendo esa nube, ese muro de concreto que ya no parece ser tan fuerte, y no puede contener mis sentimientos.
Al último reflejo de luz rojizo se lo vio escapar dentro de la azul noche, dejando así un prefacio perfecto, una presentación formal al cielo azul estrellado.
Aquí dentro se logra vislumbrar a la luna asomándose a mi ventana, llena de los pensamientos que ya no pudo encarcelar la prisión aquella, la nube que se había disuelto con los acaudalados ríos que la diluyeron bajo su mirada, la mirada de la luna en toda su plenitud, radiante y hermosa, y así comienza a ascender, se aleja de mi ventana flotando, enseñándole a mis pensamientos, deseos y sentimientos a volar, a flotar en el aire y mantenerse libres, para que la próxima vez, si es que hay una próxima vez, no se dejen abatir, no se dejen avasallar por nadie que trate de encarcelarlos, que no se dejen cubrir por las nubes más oscuras, y puedan escaparse de cualquier prisión volando, mantenerle esas esperanzas a mis deseos, que logran escapar, vencer y llegar al cielo, junto con esa luna que les enseño a saberse capaces de disolver el concreto de cualquier barrera que los contenga.
Lean Papasidero 04/09/2011
Y así es que podrás entender luna como, desde que te vi, no puedo parar de escribir.
El cielo en el suelo
En el cielo, la noche se acercaba con rapidez, el sol comenzaba a ocultarse tras el telón que le formaban las nubes de un tono rojizo.
En el suelo, venia yo caminando, mientras observaba crecer ante mis ojos una sucesión de edificios algo antiguos, demasiado altos, y con muchas ventanas de distintos tamaños, las cuales muchas se hallaban ya iluminadas, a pesar de que la oscuridad no había llegado a abarcar toda la zona, al igual que los faros que adornaban las distintas aceras también encendidos y combatiendo la oscuridad que poco a poco se asomaba.
vaya uno a saber que pasaba dentro de esas habitaciones, pero yo estaba concentrado en una ventana en particular, solamente me fijaba en la más grande del tercer piso, adornada con un balcón, que se encontraba justo en la parte central del edificio más pequeño de los 4 edificios que había a sus alrededores.
Aun no se encendía esa luz, dando la sensación de que en su interior no había nadie.
Fuera, me encontraba sentado en un banco, en la acera justo enfrente de aquella ventana, mientras un estrecho rio se encontraba separando ambas veredas, unidas por un pequeño puente de piedra que estaba a tan solo unos metros de mi posición.
En el rio, transitaban con el anochecer a sus espaldas, los venecianos que volvían sus góndolas a sus respectivos puertos, luego de un día de intenso calor.
Pasado un tiempo, yo seguía en el banco de cemento, bajo un árbol que ya no hacia sombra, pero mantenía el fresco del día, cuando por fin la luz de la habitación se encendió, y tras las cortinas pude reconocer enseguida tu figura, acercándote hacia el alfeizar de la ventana para abrirla y dejar pasar un poco de aire fresco dentro de la calurosa habitación, y pude observarte luego de cruzar la cortina y asomarte al balcón.
Me observaste a lo lejos y nos reconocimos enseguida, hace ya algún tiempo que yo te buscaba, desde aquel momento que te vi por primera vez, momento en el cual grabe tu sonrisa en mi memoria y no la pude olvidar.
Entonces muy decidido te mire, y observe tus gestos durante aproximadamente un minuto de manera atónita, tenias la misma sonrisa en tu rostro que demostraba lo feliz que sos, y no pude evitarlo y embobado te sonreí, te ofrecí mi mejor sonrisa, la mas grande para que la veas a lo lejos, no sé ni cómo, ni porque, ni durante cuánto tiempo estuve así, de hecho estuve ensimismado un largo rato en mis pensamientos cuando repentinamente ya no estabas en aquel balcón, te busque en las demás ventanas y no te vi, cuando estaba a punto de retirarme, no pude evitar sorprenderme al reconocerte nuevamente cruzando el puente, mientras bajabas por esa pequeña escalera de piedra, me pare torpemente, y me encamine hacia vos, venias directamente hacia mí, nunca supiste lo mucho que te había buscado y tampoco lo preguntaste , solamente te acercaste y me besaste en los labios, llevándome a un lugar desconocido para mi, estaba perdido en ningún lugar, desaparecido en ningún momento, y no entendía cómo es que había pasado, definitivamente esperaría otros mil días para volver a darte ese primer beso una y otra, y otra vez.
Así la tarde dio paso a la noche, donde la oscuridad había reinado, y los faroles adornaban las aceras con una tenue luz anaranjada. La luna salió justo en el espacio que quedaba encima del edificio más pequeño entre los edificios altísimos que lo rodeaban, reflejándose en el oscuro y estrecho rio que separaba las aceras, mientras los vecinos asomaban a sus ventanas, para ver el inicio de una linda historia que comenzó esa misma noche, con ese mismo primer beso, y que la iban a poder recordar cada vez que observaran los nombres que dejamos grabados en el árbol que se encontraba más próximo a la orilla del rio.
Lean Papasidero 02/07/11.
En el suelo, venia yo caminando, mientras observaba crecer ante mis ojos una sucesión de edificios algo antiguos, demasiado altos, y con muchas ventanas de distintos tamaños, las cuales muchas se hallaban ya iluminadas, a pesar de que la oscuridad no había llegado a abarcar toda la zona, al igual que los faros que adornaban las distintas aceras también encendidos y combatiendo la oscuridad que poco a poco se asomaba.
vaya uno a saber que pasaba dentro de esas habitaciones, pero yo estaba concentrado en una ventana en particular, solamente me fijaba en la más grande del tercer piso, adornada con un balcón, que se encontraba justo en la parte central del edificio más pequeño de los 4 edificios que había a sus alrededores.
Aun no se encendía esa luz, dando la sensación de que en su interior no había nadie.
Fuera, me encontraba sentado en un banco, en la acera justo enfrente de aquella ventana, mientras un estrecho rio se encontraba separando ambas veredas, unidas por un pequeño puente de piedra que estaba a tan solo unos metros de mi posición.
En el rio, transitaban con el anochecer a sus espaldas, los venecianos que volvían sus góndolas a sus respectivos puertos, luego de un día de intenso calor.
Pasado un tiempo, yo seguía en el banco de cemento, bajo un árbol que ya no hacia sombra, pero mantenía el fresco del día, cuando por fin la luz de la habitación se encendió, y tras las cortinas pude reconocer enseguida tu figura, acercándote hacia el alfeizar de la ventana para abrirla y dejar pasar un poco de aire fresco dentro de la calurosa habitación, y pude observarte luego de cruzar la cortina y asomarte al balcón.
Me observaste a lo lejos y nos reconocimos enseguida, hace ya algún tiempo que yo te buscaba, desde aquel momento que te vi por primera vez, momento en el cual grabe tu sonrisa en mi memoria y no la pude olvidar.
Entonces muy decidido te mire, y observe tus gestos durante aproximadamente un minuto de manera atónita, tenias la misma sonrisa en tu rostro que demostraba lo feliz que sos, y no pude evitarlo y embobado te sonreí, te ofrecí mi mejor sonrisa, la mas grande para que la veas a lo lejos, no sé ni cómo, ni porque, ni durante cuánto tiempo estuve así, de hecho estuve ensimismado un largo rato en mis pensamientos cuando repentinamente ya no estabas en aquel balcón, te busque en las demás ventanas y no te vi, cuando estaba a punto de retirarme, no pude evitar sorprenderme al reconocerte nuevamente cruzando el puente, mientras bajabas por esa pequeña escalera de piedra, me pare torpemente, y me encamine hacia vos, venias directamente hacia mí, nunca supiste lo mucho que te había buscado y tampoco lo preguntaste , solamente te acercaste y me besaste en los labios, llevándome a un lugar desconocido para mi, estaba perdido en ningún lugar, desaparecido en ningún momento, y no entendía cómo es que había pasado, definitivamente esperaría otros mil días para volver a darte ese primer beso una y otra, y otra vez.
Así la tarde dio paso a la noche, donde la oscuridad había reinado, y los faroles adornaban las aceras con una tenue luz anaranjada. La luna salió justo en el espacio que quedaba encima del edificio más pequeño entre los edificios altísimos que lo rodeaban, reflejándose en el oscuro y estrecho rio que separaba las aceras, mientras los vecinos asomaban a sus ventanas, para ver el inicio de una linda historia que comenzó esa misma noche, con ese mismo primer beso, y que la iban a poder recordar cada vez que observaran los nombres que dejamos grabados en el árbol que se encontraba más próximo a la orilla del rio.
Lean Papasidero 02/07/11.
Just a little kiss
Comenzaría acercandome suavemente hacia tu rostro, con una caricia recorriendo lentamente tus mejillas, tus suaves mejillas y llegaría a tus labios, donde plantaría junto a mis dedos un beso en forma lenta y silenciosa, de manera muy tierna, y luego, poquito a poco me alejaría para apreciar tu reacción de manera muy extasiada, mientras espero que con una sonrisa me des permiso para volver a acercarme con un beso, esta vez más prolongado y directo a tu boca, donde esperaría una amable devolución del mismo, a su vez mi mano inevitablemente estaría por recorrer tu cabello, estaría por jugar con tu pelo, y llegaría al cuello, mientras que mi boca apresa la comisura inferior de tus labios donde dejaría mi marca con una leve mordedura, tratando de que no te duela por el solo hecho de no lastimarte, pero a la vez deseando que lo sientas, desde el cuello mi mano llegaría a tu boca, acariciándote el labio con un gesto de disculpas, pero sabiendo y deseando que te haya gustado, que te haya sido especial, y esta vez sin esperar ningún permiso, mi mano se dirigiría a tu cintura, trayéndote hacia mí con un poco de fuerza, acercándote a mí, y te besaría nuevamente, retomando el camino que antes habían emprendido mis manos, recorriendo lentamente la suavidad de tu rostro con mis labios, y bajando hacia tu cuello muy despacio, mientras llego a la zona donde nace el cuello mismo dispuesto a recorrer nuevamente el camino hacia arriba, o bien preparado para explorar nuevos horizontes.
Lean Papasidero 09/12/2010
Lean Papasidero 09/12/2010
Destino
La verdad, no tengo plena fe en lo que respecta al destino, en cambio, podría llegar a creer que es más bien una guía, y el destino lo podemos construir solo nosotros mismos, encararlo de distintas maneras, ya sea mediante decisiones, acciones, o actitudes que tomamos o tenemos incorporadas. Cada uno puede elegir su propio destino si lo desea, y si se anima, creo que nadie debería decir que está destinado a algún hecho, a alguna posición a la que llegar, nadie está destinado a ser alguien que no quiere ser, el destino lo armamos nosotros, tenemos que tomar el control, y saber qué es lo que uno quiere, el deseo ese es lo que va a impulsar a llevarlo hasta su finalización, a llevarlo hasta concretar ese deseo, para producir lo que realmente “estamos destinados a”. Uno no podría estar destinado a un empleo mediocre, estar destinado a ser infeliz con una pareja que no cumple con tus necesidades, uno no puede estar destinado a ser, si no a lo que quiere lograr, a lo que realmente quiere ser, no puedo quedarme satisfecho conmigo mismo, si todavía no alcanzo a ser quien en realidad quiero ser. No puedo quedarme con mi trabajo, si la verdad que este trabajo no me llena, no me produce un placer, no estoy haciendo lo que yo quiero. No puedo quedarme con mi pareja, si la verdad que mi pareja no es lo que merezco, si creo merecer algo mejor, si quiero a una persona que sea distinta, si quiero una persona que realmente me llene. Al conformarte con una situación que no es la que realmente quieres, es cuando el destino empieza a frenarte, si piensas que ese es tu destino, es cuando definitivamente estas siendo débil, estas dejándote creer que vos no mereces algo mejor, cuando lo que realmente desea cada uno, es lo que lo va a llevar a hacer un destino mejor. La vida es un juego, en la cual cada decisión te lleva a un final distinto, por lo tanto, trata de que cualquiera sea el final al que vas a llegar, que ese final te caracterice, te muestre como eres, y sea un final en el cual vas a estar lleno de satisfacción, cualquier final al que llegues, que sea el final al cual deseas llegar, nunca te quedes en la mitad, porque ese no es tu destino.
Imposible no sonreír
Segunda carta sin destinatario:
Podría decirse que esta es la segunda vez que escribo una carta, a pesar de que no sea del todo cierto. Podría decir que esta no va a ser la última que escriba, pero tampoco estaría siendo del todo sincero, porque no sé hasta cuando estaré pensando en vos.
Pero me acuesto a escribir nuevamente, y te cuento que me vuelvo a desvelar por vos, como hace ya bastante que te escribí por primera vez, en aquella noche similar a la de hoy, una noche un poco nublada, con ambiente de que va a llover, y el olor a la tierra mojada.
Y siento entonces la necesidad de escribir esto, porque siento que algo me está pasando, algo interesante, podría decirse que tampoco es la primera vez que me pasa, pero que mejor que decirte que podes ser la primera si eso te hace endulzar los oídos, pero me asusta que esto sea igual a aquella vez que me paso, me asusta que esto vaya a terminar en lo mismo, a pesar de que sea distinto, de que yo haya tenido una maduración personal, y de que vos no seas la misma persona, esto es lo que me hace seguir adelante, seguir sin tener miedo otra vez.
Sé que me voy a tener que esforzar para conseguirlo, pero me veo a mi mismo con mucha más fuerza que antes, y estoy dispuesto a intentarlo las veces que sea necesario para esta vez lograrlo, volverme a jugar por un sentimiento y tratar de conseguir algo de vos.
Creo que mi imaginación no alcanza para fantasear como seria el momento en sí, en el cual estemos cerca, el momento en el que por fin haya podido acercarme lo suficiente a vos, estar ahí, saber si es real, ¿serías real? ¿O estaría soñando?
Creo que en ese momento estaría necesitando tu ayuda, te pediría que me acaricies, que te acerques mas, que me beses, que me hagas saber que estoy vivo, que estoy al lado tuyo, que cuando te acerques, el momento sea el que vos sola puedas imaginar, que vaya mas allá de tu imaginación, que trascienda la imaginación de los dos, y que sea un momento único.
No podría estar pensando en otra cosa que no sea acariciarte, besarte, y devolverte todo lo que me haces sentir, tratando de explicarme mediante gestos y palabras lo que vos me das, y poder entregarte eso y mucho mas, saber que lo que estoy haciendo puede producirte una sonrisa, que te produce satisfacción, poder verte feliz, se me haría imposible no sonreír.
No tengo ninguna duda de que el momento para mí va a ser único, de que ese momento lo voy a disfrutar como ningún otro, como ninguna vez en la vida, ya sea en el sueño, o ya seas real, no podría estar más contento de verte sonriendo una y otra, y otra vez, eso podría lograr que el sueño, sea simplemente el sueño más lindo, o la realidad, sea maravillosamente un sueño.
Así es como me encantaría convertir un momento especial para mí, en un momento especial para los dos, un momento que no tenga posibilidad de ser olvidado. Ya que siempre me lo voy a acordar.
Podría decirse que esta es la segunda vez que escribo una carta, a pesar de que no sea del todo cierto. Podría decir que esta no va a ser la última que escriba, pero tampoco estaría siendo del todo sincero, porque no sé hasta cuando estaré pensando en vos.
Pero me acuesto a escribir nuevamente, y te cuento que me vuelvo a desvelar por vos, como hace ya bastante que te escribí por primera vez, en aquella noche similar a la de hoy, una noche un poco nublada, con ambiente de que va a llover, y el olor a la tierra mojada.
Y siento entonces la necesidad de escribir esto, porque siento que algo me está pasando, algo interesante, podría decirse que tampoco es la primera vez que me pasa, pero que mejor que decirte que podes ser la primera si eso te hace endulzar los oídos, pero me asusta que esto sea igual a aquella vez que me paso, me asusta que esto vaya a terminar en lo mismo, a pesar de que sea distinto, de que yo haya tenido una maduración personal, y de que vos no seas la misma persona, esto es lo que me hace seguir adelante, seguir sin tener miedo otra vez.
Sé que me voy a tener que esforzar para conseguirlo, pero me veo a mi mismo con mucha más fuerza que antes, y estoy dispuesto a intentarlo las veces que sea necesario para esta vez lograrlo, volverme a jugar por un sentimiento y tratar de conseguir algo de vos.
Creo que mi imaginación no alcanza para fantasear como seria el momento en sí, en el cual estemos cerca, el momento en el que por fin haya podido acercarme lo suficiente a vos, estar ahí, saber si es real, ¿serías real? ¿O estaría soñando?
Creo que en ese momento estaría necesitando tu ayuda, te pediría que me acaricies, que te acerques mas, que me beses, que me hagas saber que estoy vivo, que estoy al lado tuyo, que cuando te acerques, el momento sea el que vos sola puedas imaginar, que vaya mas allá de tu imaginación, que trascienda la imaginación de los dos, y que sea un momento único.
No podría estar pensando en otra cosa que no sea acariciarte, besarte, y devolverte todo lo que me haces sentir, tratando de explicarme mediante gestos y palabras lo que vos me das, y poder entregarte eso y mucho mas, saber que lo que estoy haciendo puede producirte una sonrisa, que te produce satisfacción, poder verte feliz, se me haría imposible no sonreír.
No tengo ninguna duda de que el momento para mí va a ser único, de que ese momento lo voy a disfrutar como ningún otro, como ninguna vez en la vida, ya sea en el sueño, o ya seas real, no podría estar más contento de verte sonriendo una y otra, y otra vez, eso podría lograr que el sueño, sea simplemente el sueño más lindo, o la realidad, sea maravillosamente un sueño.
Así es como me encantaría convertir un momento especial para mí, en un momento especial para los dos, un momento que no tenga posibilidad de ser olvidado. Ya que siempre me lo voy a acordar.
Conquistar tu corazon
Presentación de Mateo:
Era una mañana lluviosa cuando se levanto para ir a la universidad, sin muchas ganas como era habitual en él, se calzo las zapatillas nuevas talle 43, se puso un jean viejo, que estaba en la cama, por encima de ellas tambaleándose por lo dormido, y la chomba rosa que tanto le gustaba, fue al baño, se lavo los dientes y la cara y sin desayunar siquiera emprendió viaje hacia su destino, como vivía cerca iba caminando hasta allá, y no uso el paraguas porque consideraba los paraguas que había en su casa muy ridículos y femeninos para su gusto, por lo tanto, apenas abrió la puerta comenzó a mojarse, al hacer 2 o 3 pasos ya estaba en plena lluvia torrencial y le empapo desde su pelo negro hasta las zapatillas nuevas, pero no le molestaba mojarse y le encantaba estar debajo de la lluvia.
Apenas llego a la universidad se vio reflejado en el espejo y trato de arreglarse un poco el pelo e intento secarse el rostro con la manga de la chomba, que estaba empapada, a él no le importo mucho estar empapado y se encamino hacia el aula por las escaleras, cuando entró, la profesora lo saludo con una sonrisa medio risueña, y un poco riéndose por lo mojado que se hallaba, y con un amigable “buenas noches Mateo”, por su habitual hora de llegada a esa clase, igual, se llevaba bien con la mayoría de las profesoras a pesar de su falta de puntualidad debido a su carisma y simpatía, y un poco a su facha de “rebelde” a pesar de ser un chico muy inteligente, Mateo conseguía sobresalir un poco en esas clases.
Entonces se sentó en un asiento vacío e intento prestar atención.

Presentación de Sofía:
En la clase, Mateo, perdió rápidamente la atención cuando vio a una muchacha que logro atraerla hacia ella, no estaba vestida de manera ridícula, como para llamarle la atención de manera graciosa, tampoco estaba muy producida como para llamarle la atención de manera seductora, ni era la más linda del lugar, pero sencillamente apenas la vio, apenas vio ese rodete en el pelo morocho de la muchacha, él quiso ver más, la chica se encontraba prestándole atención a la clase, mirando hacia el pizarrón, y él se hallaba unos cuantos asientos más atrás. Se quedo contemplándola esperando que se diera vuelta por algo, y de manera muy tonta intento llamar la atención, interrumpió la clase con algún comentario idiota, y ella, y algunas personas más, se dio vuelta riéndose de él. La profesora hizo que se callara y la clase siguió su curso, pero el logro su objetivo porque había podido verla a la cara, y no había apartado la vista de ella después de eso, lo deslumbraron los ojos de la morocha, eran de un color celeste como el cielo en un día sin nubes, y el quedo asombrado, aún no sabía el nombre de ella, sin embargo el se encontraba atraído.
Apenas termino la clase el estuvo ansioso por saber más de ella, pero se intimido y no logro acercarse demasiado o intentar entablar alguna conversación con poco sentido, si no que, a pesar de estar muy cerca de ella en el ascensor, se quedo callado y en un rincón observándola.
Sofía se llamaba la muchacha, era una chica bastante inteligente y se había dado cuenta que él la había estado observando y, lamentablemente para Mateo, ella no iba a ser la que se le acercara a hablar. Ya afuera de la universidad, ella siguió su camino hacia la parada del colectivo, y Mateo no perdió de vista a la morocha de ojos claros.

Chapter Three 8-)
Sofía ya se encontraba en el colectivo de vuelta a su casa, colgada, mirando por la ventana, se acordó del comentario boludo que había tirado Mateo en la clase, y le causaba gracia y se reía sola, cuando le sonó el celular, era su novio, y apenas contesto con su típico “hola amor” no lo sintió como otras veces pero siguió la conversación hasta bajar a una cuadra de su casa, donde la estaba esperando Alejandro, un muchacho alto, flaco y rubio, lo saludo con un beso en la boca y de la mano se fueron a su casa.
Mateo estaba llegando a la casa y en la universidad, antes de salir había estado averiguando un poco de quien era esta muchacha de ojos claros que tanto le había llamado la atención y había conseguido saber que se llamaba Sofía y que era el primer año de ella en la universidad.
Apenas llego a su casa, tiro los útiles al piso y se acostó en la cama boca arriba mirando el techo y sin moverse por un segundo ni dejar de pensar en ella.
Así pasaron algunos días hasta que la volvió a ver, esta vez el día ayudaba un poco, esa mañana era soleada y esta vez llego seco al aula y temprano, así que se ubico en uno de los asientos de atrás y apenas llego Sofía se sentó a su lado. Él, intimidado por la muchacha logro articular solamente un “Hola” y se mantuvo callado el resto de la clase.
A Sofía ya le habían comentado que él había estado preguntando por ella y se había sentado al lado de él esperando que le pregunte a ella misma si tanto le interesaba, pero no hubo conversación en ese momento más larga que algún comentario tonto o alguna pregunta acerca del tema que estaban dictando en la clase.
Ellos se encontraban juntos en dos materias, por lo tanto dos veces a la semana se veían mínimo, así que Mateo considero que no era urgente conocerla de repente y que podría ser gradual su acercamiento hacia ella, lo que el aún no sabía era que ella tenía novio y que le iba a costar bastante poder acercarse de la manera que él quería.
Capitulo Cuatro
Era una noche estrellada, y Sofía estaba discutiendo con Alejandro, debido a que él había notado una diferencia en ella, sentía que estaba un poco más distante y que se paseaba mucho por la universidad, sin prestarle mucha atención, y debido a que él era demasiado celoso, le armo una escena planteándole lo que sentía y que no quería estar más con ella, porque ella no lo quería mas y no le prestaba atención, a ella no le gusto nada eso que decía Alejandro, pero hizo de todo para calmarlo y que sepa que lo quería, así que se le pasaron esos celos ridículos no tan ridículos y siguieron juntos.
Al día siguiente, ella volvió a sentarse al lado de Mateo, y debido a que él se encontraba un poco más suelto a entablar alguna conversación y hablarle, ella empezó a entablar cierto vinculo con él, y también a verlo un poco más lindo, más simpático, y distinto, él ya no estaba tan tenso a su lado como la última vez que compartieron la clase.
Al salir del aula, juntos fueron conversando por las escaleras hasta llegar afuera del edificio central de la universidad, donde desgraciadamente para Sofía se hallaba el celoso de su novio, los estaba observando mientras venían riéndose y muy cerquita uno del otro, e intuitivamente pensando que Mateo era competencia se acerco a ella, la abrazo y le dio un beso en la boca delante suyo haciendo ver que ella “era suya” con un gesto muy posesivo para Mateo, cosa que no le gusto nada. Despidiéndose él saludo con un cortante “nos vemos” dirigiéndose a Sofía y emprendió camino a su casa.
Sofía lo observo alejarse y a pesar de que a ella tampoco le había gustado la manera en la que se acerco Alejandro, sin hacer ningún reproche lo tomo de la mano y se marcharon de la universidad.
Capitulo Quinto
Estaba oscuro y esa noche volvía a hacer frio y a llover, Mateo había estado acostado la mayor parte del día y no se sentía muy bien, al fin y al cabo, ella tenía novio, y él consideraba cada vez más difícil que ella pueda ser suya y ya no sabía qué hacer, estaba triste, sentía que ya no tenía ideas para conquistarla, y no pudo dormir bien, al otro día apenas se levanto, como sabía que no iba a verla, se recostó nuevamente y no asistió a la universidad, y así el resto de la mañana, pero luego cuando se levanto, considero distinto la noticia de que ella tenía novio y no le importo tanto esta vez, solamente sería una dificultad mas para lograr su objetivo, y lo que más cuesta, mas se disfruta.
A penas la viera al otro día, ya tenía pensado en pedirle el teléfono para poder comunicarse un poco más seguido, alguna tarde o noche que ella estuviera sola, y pensaba que así, sería una buena primera maniobra para “apurar” un poco lo que iba a ser entablar algo similar a una relación.
Entonces ese día comenzó a ser normal nuevamente, se levanto, agarro los útiles, termino un trabajo práctico que tenía pendiente y luego se fue a trabajar.
Por otro lado, Sofía se hallaba sola en la casa, y ese día no quiso ver a Alejandro con la excusa de que tenía que terminar unas cosas de la universidad y descubrió que Mateo estaba ocupando un lugarcito en su cabeza, y se alegró de que lo vería al día siguiente.
Capitulo Seis
Esa mañana volvió a ser lluviosa y ruidosa, con relámpagos y truenos que asustaban bastante a Sofía, apenas llego ella al aula, había no más de 4 personas y fue derechito a sentarse donde se estaba volviendo habitual ubicarse con Mateo.
Ya había comenzado la clase, y él aún no llegaba, pero Sofía le estaba guardando un lugar a su lado, el salón ya estaba repleto cuando Mateo llego empapado nuevamente y cuando lo vio Sofía ella se dio cuenta de que el lugar que Mateo ocupaba en su cabeza era un poco más grande de lo que esperaba.
Él entró, saludo a la profesora con una sonrisa picara, seguido del habitual “buenas noches Mateo” de la profesora, y fue a sentarse al lado de Sofía, la saludo con un beso en el cachete y comenzó a sacar los útiles para comenzar con la toma de apuntes, cuando el ya estaba acomodado, un trueno muy sonoro retumbo en todo el salón, y Sofía por reacción se aferro al brazo de él, luego soltándolo despacito le pidió disculpas por su comportamiento miedoso, y le conto de su miedo hacia los truenos, Mateo no se molesto para nada del agarrón, y lo sintió muy a gusto.
La mañana fue normal, ellos hablaron como siempre con risas y algunos chistes, Mateo ya le había pedido su número, pero ella no se lo quiso dar, en cambio, mas tarde le pidió el suyo, lo agendó y le prometió que esa tarde lo llamaría cuando estuviese sola.
Capitulo Siete
Sofía, desde que llego a su casa, había pasado la mayor parte del día discutiendo con su novio, Alejandro, se encontraba muy perseguido respecto a su amistad con Mateo, y estaba a tal punto celoso, que le decía a ella que deje de hablarle, así, parecía que la relación no iba a mejorar.
Cuando estuvo sola, a pesar de que no se sentía demasiado bien como para hablar con alguien, ella llamo a Mateo, y comenzaron a entablar una conversación larga, en la cual ella le comento algunos de sus problemas, obviando lo que Alejandro quería, porque eso no se hallaba dentro de sus planes. Mateo le comentó su opinión respecto a sus problemas y a ella no le gustaba mucho lo que él decía, pero sabía que en más de una ocasión estaba acertando con lo que opinaba.
Ahora se podría decir que se estaban haciendo “amigos”, aunque había algunos sentimientos, además de esa amistad, que ponían a la relación en otro nivel, y poco a poco, cada día que pasaba ellos se iban conociendo más, y acercando a lo que sería un desenlace distinto a la relación de amistad que tenían.
Ya eran casi las dos de la madrugada cuando se dieron cuenta, y se saludaron y acordaron verse a la mañana siguiente en la universidad.
Mateo, luego de ese largo día, entre la universidad y el trabajo, se acostó muy cansado y no tardo en dormirse.
Capitulo Ocho
Estaba en una plaza, al lado de Sofía, sentados en un banco de madera blanco, hablando acerca de la vida, nada fuera de lo común, pero sonriendo y compartiendo desde chistes, a chismes de la universidad, y lo que sea que les pasaba por la mente en ese instante, muy risueños y felices. El lugar era inmenso, un parque con enormes arboles muy cargados de hojas que proporcionaban amplios espacios con sombras para disfrutar de ese soleado y caluroso día. Entonces se tiraron al pasto, ambos mirando para arriba, observando el contraste del verde de los arboles con el celeste de un cielo despejado de nubes, era un paisaje de postal, extraordinario y sumidos en su belleza, pero Mateo hallaba esa delicadeza del cielo en los ojos de Sofía y comenzó a acercarse, quedando a tan solo unos centímetros de los labios de ella, mientras le acariciaba el pelo y dirigía sus manos hacia su rostro que se tornaba con un poco de rubor, y lo agarró dispuesto a besarla.. Ahí fue cuando despertó,
Se levanto de la cama, y luego del desayuno y sus quehaceres matutinos, se dirigió a la universidad a encontrarse con Sofía que lo estaría esperando en la entrada de la universidad como habían acordado la noche anterior. Y sintiéndose un poco mal por haber despertado, y a la vez bien por haber tenido semejante sueño, se encamino al comienzo de un lindo y soleado día.
Capitulo Nueve
Apenas llegó Mateo, Sofía se encontraba sentada y como el día era bastante caloroso, se hallaba vestida con una pollera de jean lo suficientemente larga como para mostrar la rodilla, y una camisita con el escote pronunciado para mostrar no más de lo necesario.
Él se quedo observando como un tonto por un segundo, antes de ir a saludarla con un beso, mientras le comentaba que la conversación del día anterior le había parecido muy linda y que le encantaría volver a hacerlo, ella estuvo de acuerdo en eso, y así hablaron hasta llegar al aula, mientras Mateo se mordía los labios tratando de aguantarse las palabras que tenía muchas ganas de decir “que linda que estas” “sos hermosa” y demás variantes para elogiarla y decirle lo mucho que le gustaba.
Ya al llegar al aula, los dos entraron en silencio, y se quedaron así el resto de la clase, escuchando y tratando de prestar atención.
Mateo, a pesar de lo que le costaba concentrarse con ella cerca, hizo todo lo posible y comenzó a tomar apuntes. La que no se pudo concentrar en esa ocasión fue Sofía, había quedado fascinada con la charla del día anterior, había encontrado en Mateo alguien más a parte de ese “rebelde” que era por fuera, había encontrado una persona que era un buen compañero, un chico que lograba comprenderla, o hacer el intento por lograrlo aunque a veces le costaba, y por eso, para ella, él era mucho más que una cara bonita y ya estaba pensando en la charla que podrían tener a la noche.
Capitulo Diez
Al mediodía, apenas ella bajo del colectivo, estaba Alejandro esperándola para ir a comer juntos, ella no dejaba de pensar en Mateo a pesar de estar con él, y sin embargo, fueron caminando juntos hasta un Mc que había a un par de cuadras.
Pasaron por un parque y ella aun sin sacarse a Mateo de la cabeza, considero ese lugar de lo más acogedor como para hablar y pasar un rato en paz con él, y se lo diría en cuanto se animara.
Mateo, al salir de la universidad, fue derecho al trabajo, ese día tenía que entrar más temprano para cubrir a un compañero, así que tuvo la cabeza ocupada, aunque de vez en cuando pensaba en Sofía, y le intrigaba saber que estaría haciendo, por lo tanto pensó en llamarla esta noche, y siguió trabajando.
Cuando llego a la casa y pensó en llamarla, se dio cuenta que el aun no tenía el numero, pero espero que lo llame ella.
Esa noche el se fue a dormir tarde, pero ella no lo llamo, y definitivamente, la próxima vez que la viera conseguiría su número para llamarla él.
Sofía no lo había llamado la noche esa debido a que se acostó temprano, muy cansada, luego de haber tenido un día agotador de peleas con el novio, otra vez, las cosas no estaban bien.
CAPITULO FINAL
Habían pasado un par de días cuando se cruzaron nuevamente en el aula, y como era habitual en todas las clases que compartían, se sentaron juntos.
Sofía había estado muy callada, y Mateo se dio cuenta rápidamente que ella no se sentía muy bien, así que decidió no molestarla y se reservo a pensar que le estaría sucediendo.
Cuando salieron del aula no aguanto más y le pregunto porque había estado tan callada y, a pesar de que ella había dicho que nada le sucedía, volvió a interrogarla, llegaron a la parada del colectivo que tenía que tomar ella, y el, aunque se sentía muy molesto, le prometió que la seguiría hasta que ella le cuente todo respecto a cómo se sentía, y le mostró una sonrisa imposible de rechazar, ella accedió y siguieron su camino mientras le contaba.
Para Sofía fue el momento indicado para decir que había visto un lugar cerca, muy lindo, como para ir a hablar tranquilos, así que lo llevo hasta el parque que había visto unos días atrás y comenzaron a hablar, y Mateo la escuchaba muy atento.
Habían pasado no más de una hora allí sentados, cuando Alejandro los vio hablando en un banco blanco de madera, se acerco a ellos y sin decir una palabra le arrojo una trompada directa a la cabeza a mateo, este no la vio venir en ningún momento y termino tendido en el suelo y Sofía sin dudarlo en ningún momento, le dijo a Alejandro que se marchara, y que no volviera nunca más a acercarse a ella, este se alejo y sin mirar atrás no volvió más. Ella se acerco a Mateo, este la observo mientras ella se arrojaba al pasto a su lado, y luego todo se dio muy repentino, el contraste del color verde con los arboles con el celeste del cielo despejado de nubes hizo un paisaje extraordinario, pero a él lo que más lo deleito fue la delicadeza del cielo en los ojos de Sofía, y la forma en la que se movía hacia él, quedando a tan solo unos centímetros de su rostro, Mateo, sin darse cuenta estiro los brazos hacia su cabello, lo acaricio, y la tomo de la cara acercándola hacia el muy suavecito, lentamente el también fue acercándose y la beso, esta vez no era un sueño y a pesar que las cosas no habían salido de manera perfecta y le había costado bastante llegar a ese momento, la satisfacción que tuvo al besarla, no hubiese sido lo mismo, debido a que “sin lo amargo, lo dulce no es tan dulce”.
Lean Papasidero 17 al 22 de Abril de 2010
Era una mañana lluviosa cuando se levanto para ir a la universidad, sin muchas ganas como era habitual en él, se calzo las zapatillas nuevas talle 43, se puso un jean viejo, que estaba en la cama, por encima de ellas tambaleándose por lo dormido, y la chomba rosa que tanto le gustaba, fue al baño, se lavo los dientes y la cara y sin desayunar siquiera emprendió viaje hacia su destino, como vivía cerca iba caminando hasta allá, y no uso el paraguas porque consideraba los paraguas que había en su casa muy ridículos y femeninos para su gusto, por lo tanto, apenas abrió la puerta comenzó a mojarse, al hacer 2 o 3 pasos ya estaba en plena lluvia torrencial y le empapo desde su pelo negro hasta las zapatillas nuevas, pero no le molestaba mojarse y le encantaba estar debajo de la lluvia.
Apenas llego a la universidad se vio reflejado en el espejo y trato de arreglarse un poco el pelo e intento secarse el rostro con la manga de la chomba, que estaba empapada, a él no le importo mucho estar empapado y se encamino hacia el aula por las escaleras, cuando entró, la profesora lo saludo con una sonrisa medio risueña, y un poco riéndose por lo mojado que se hallaba, y con un amigable “buenas noches Mateo”, por su habitual hora de llegada a esa clase, igual, se llevaba bien con la mayoría de las profesoras a pesar de su falta de puntualidad debido a su carisma y simpatía, y un poco a su facha de “rebelde” a pesar de ser un chico muy inteligente, Mateo conseguía sobresalir un poco en esas clases.
Entonces se sentó en un asiento vacío e intento prestar atención.

Presentación de Sofía:
En la clase, Mateo, perdió rápidamente la atención cuando vio a una muchacha que logro atraerla hacia ella, no estaba vestida de manera ridícula, como para llamarle la atención de manera graciosa, tampoco estaba muy producida como para llamarle la atención de manera seductora, ni era la más linda del lugar, pero sencillamente apenas la vio, apenas vio ese rodete en el pelo morocho de la muchacha, él quiso ver más, la chica se encontraba prestándole atención a la clase, mirando hacia el pizarrón, y él se hallaba unos cuantos asientos más atrás. Se quedo contemplándola esperando que se diera vuelta por algo, y de manera muy tonta intento llamar la atención, interrumpió la clase con algún comentario idiota, y ella, y algunas personas más, se dio vuelta riéndose de él. La profesora hizo que se callara y la clase siguió su curso, pero el logro su objetivo porque había podido verla a la cara, y no había apartado la vista de ella después de eso, lo deslumbraron los ojos de la morocha, eran de un color celeste como el cielo en un día sin nubes, y el quedo asombrado, aún no sabía el nombre de ella, sin embargo el se encontraba atraído.
Apenas termino la clase el estuvo ansioso por saber más de ella, pero se intimido y no logro acercarse demasiado o intentar entablar alguna conversación con poco sentido, si no que, a pesar de estar muy cerca de ella en el ascensor, se quedo callado y en un rincón observándola.
Sofía se llamaba la muchacha, era una chica bastante inteligente y se había dado cuenta que él la había estado observando y, lamentablemente para Mateo, ella no iba a ser la que se le acercara a hablar. Ya afuera de la universidad, ella siguió su camino hacia la parada del colectivo, y Mateo no perdió de vista a la morocha de ojos claros.

Chapter Three 8-)
Sofía ya se encontraba en el colectivo de vuelta a su casa, colgada, mirando por la ventana, se acordó del comentario boludo que había tirado Mateo en la clase, y le causaba gracia y se reía sola, cuando le sonó el celular, era su novio, y apenas contesto con su típico “hola amor” no lo sintió como otras veces pero siguió la conversación hasta bajar a una cuadra de su casa, donde la estaba esperando Alejandro, un muchacho alto, flaco y rubio, lo saludo con un beso en la boca y de la mano se fueron a su casa.
Mateo estaba llegando a la casa y en la universidad, antes de salir había estado averiguando un poco de quien era esta muchacha de ojos claros que tanto le había llamado la atención y había conseguido saber que se llamaba Sofía y que era el primer año de ella en la universidad.
Apenas llego a su casa, tiro los útiles al piso y se acostó en la cama boca arriba mirando el techo y sin moverse por un segundo ni dejar de pensar en ella.
Así pasaron algunos días hasta que la volvió a ver, esta vez el día ayudaba un poco, esa mañana era soleada y esta vez llego seco al aula y temprano, así que se ubico en uno de los asientos de atrás y apenas llego Sofía se sentó a su lado. Él, intimidado por la muchacha logro articular solamente un “Hola” y se mantuvo callado el resto de la clase.
A Sofía ya le habían comentado que él había estado preguntando por ella y se había sentado al lado de él esperando que le pregunte a ella misma si tanto le interesaba, pero no hubo conversación en ese momento más larga que algún comentario tonto o alguna pregunta acerca del tema que estaban dictando en la clase.
Ellos se encontraban juntos en dos materias, por lo tanto dos veces a la semana se veían mínimo, así que Mateo considero que no era urgente conocerla de repente y que podría ser gradual su acercamiento hacia ella, lo que el aún no sabía era que ella tenía novio y que le iba a costar bastante poder acercarse de la manera que él quería.
Capitulo Cuatro
Era una noche estrellada, y Sofía estaba discutiendo con Alejandro, debido a que él había notado una diferencia en ella, sentía que estaba un poco más distante y que se paseaba mucho por la universidad, sin prestarle mucha atención, y debido a que él era demasiado celoso, le armo una escena planteándole lo que sentía y que no quería estar más con ella, porque ella no lo quería mas y no le prestaba atención, a ella no le gusto nada eso que decía Alejandro, pero hizo de todo para calmarlo y que sepa que lo quería, así que se le pasaron esos celos ridículos no tan ridículos y siguieron juntos.
Al día siguiente, ella volvió a sentarse al lado de Mateo, y debido a que él se encontraba un poco más suelto a entablar alguna conversación y hablarle, ella empezó a entablar cierto vinculo con él, y también a verlo un poco más lindo, más simpático, y distinto, él ya no estaba tan tenso a su lado como la última vez que compartieron la clase.
Al salir del aula, juntos fueron conversando por las escaleras hasta llegar afuera del edificio central de la universidad, donde desgraciadamente para Sofía se hallaba el celoso de su novio, los estaba observando mientras venían riéndose y muy cerquita uno del otro, e intuitivamente pensando que Mateo era competencia se acerco a ella, la abrazo y le dio un beso en la boca delante suyo haciendo ver que ella “era suya” con un gesto muy posesivo para Mateo, cosa que no le gusto nada. Despidiéndose él saludo con un cortante “nos vemos” dirigiéndose a Sofía y emprendió camino a su casa.
Sofía lo observo alejarse y a pesar de que a ella tampoco le había gustado la manera en la que se acerco Alejandro, sin hacer ningún reproche lo tomo de la mano y se marcharon de la universidad.
Capitulo Quinto
Estaba oscuro y esa noche volvía a hacer frio y a llover, Mateo había estado acostado la mayor parte del día y no se sentía muy bien, al fin y al cabo, ella tenía novio, y él consideraba cada vez más difícil que ella pueda ser suya y ya no sabía qué hacer, estaba triste, sentía que ya no tenía ideas para conquistarla, y no pudo dormir bien, al otro día apenas se levanto, como sabía que no iba a verla, se recostó nuevamente y no asistió a la universidad, y así el resto de la mañana, pero luego cuando se levanto, considero distinto la noticia de que ella tenía novio y no le importo tanto esta vez, solamente sería una dificultad mas para lograr su objetivo, y lo que más cuesta, mas se disfruta.
A penas la viera al otro día, ya tenía pensado en pedirle el teléfono para poder comunicarse un poco más seguido, alguna tarde o noche que ella estuviera sola, y pensaba que así, sería una buena primera maniobra para “apurar” un poco lo que iba a ser entablar algo similar a una relación.
Entonces ese día comenzó a ser normal nuevamente, se levanto, agarro los útiles, termino un trabajo práctico que tenía pendiente y luego se fue a trabajar.
Por otro lado, Sofía se hallaba sola en la casa, y ese día no quiso ver a Alejandro con la excusa de que tenía que terminar unas cosas de la universidad y descubrió que Mateo estaba ocupando un lugarcito en su cabeza, y se alegró de que lo vería al día siguiente.
Capitulo Seis
Esa mañana volvió a ser lluviosa y ruidosa, con relámpagos y truenos que asustaban bastante a Sofía, apenas llego ella al aula, había no más de 4 personas y fue derechito a sentarse donde se estaba volviendo habitual ubicarse con Mateo.
Ya había comenzado la clase, y él aún no llegaba, pero Sofía le estaba guardando un lugar a su lado, el salón ya estaba repleto cuando Mateo llego empapado nuevamente y cuando lo vio Sofía ella se dio cuenta de que el lugar que Mateo ocupaba en su cabeza era un poco más grande de lo que esperaba.
Él entró, saludo a la profesora con una sonrisa picara, seguido del habitual “buenas noches Mateo” de la profesora, y fue a sentarse al lado de Sofía, la saludo con un beso en el cachete y comenzó a sacar los útiles para comenzar con la toma de apuntes, cuando el ya estaba acomodado, un trueno muy sonoro retumbo en todo el salón, y Sofía por reacción se aferro al brazo de él, luego soltándolo despacito le pidió disculpas por su comportamiento miedoso, y le conto de su miedo hacia los truenos, Mateo no se molesto para nada del agarrón, y lo sintió muy a gusto.
La mañana fue normal, ellos hablaron como siempre con risas y algunos chistes, Mateo ya le había pedido su número, pero ella no se lo quiso dar, en cambio, mas tarde le pidió el suyo, lo agendó y le prometió que esa tarde lo llamaría cuando estuviese sola.
Capitulo Siete
Sofía, desde que llego a su casa, había pasado la mayor parte del día discutiendo con su novio, Alejandro, se encontraba muy perseguido respecto a su amistad con Mateo, y estaba a tal punto celoso, que le decía a ella que deje de hablarle, así, parecía que la relación no iba a mejorar.
Cuando estuvo sola, a pesar de que no se sentía demasiado bien como para hablar con alguien, ella llamo a Mateo, y comenzaron a entablar una conversación larga, en la cual ella le comento algunos de sus problemas, obviando lo que Alejandro quería, porque eso no se hallaba dentro de sus planes. Mateo le comentó su opinión respecto a sus problemas y a ella no le gustaba mucho lo que él decía, pero sabía que en más de una ocasión estaba acertando con lo que opinaba.
Ahora se podría decir que se estaban haciendo “amigos”, aunque había algunos sentimientos, además de esa amistad, que ponían a la relación en otro nivel, y poco a poco, cada día que pasaba ellos se iban conociendo más, y acercando a lo que sería un desenlace distinto a la relación de amistad que tenían.
Ya eran casi las dos de la madrugada cuando se dieron cuenta, y se saludaron y acordaron verse a la mañana siguiente en la universidad.
Mateo, luego de ese largo día, entre la universidad y el trabajo, se acostó muy cansado y no tardo en dormirse.
Capitulo Ocho
Estaba en una plaza, al lado de Sofía, sentados en un banco de madera blanco, hablando acerca de la vida, nada fuera de lo común, pero sonriendo y compartiendo desde chistes, a chismes de la universidad, y lo que sea que les pasaba por la mente en ese instante, muy risueños y felices. El lugar era inmenso, un parque con enormes arboles muy cargados de hojas que proporcionaban amplios espacios con sombras para disfrutar de ese soleado y caluroso día. Entonces se tiraron al pasto, ambos mirando para arriba, observando el contraste del verde de los arboles con el celeste de un cielo despejado de nubes, era un paisaje de postal, extraordinario y sumidos en su belleza, pero Mateo hallaba esa delicadeza del cielo en los ojos de Sofía y comenzó a acercarse, quedando a tan solo unos centímetros de los labios de ella, mientras le acariciaba el pelo y dirigía sus manos hacia su rostro que se tornaba con un poco de rubor, y lo agarró dispuesto a besarla.. Ahí fue cuando despertó,
Se levanto de la cama, y luego del desayuno y sus quehaceres matutinos, se dirigió a la universidad a encontrarse con Sofía que lo estaría esperando en la entrada de la universidad como habían acordado la noche anterior. Y sintiéndose un poco mal por haber despertado, y a la vez bien por haber tenido semejante sueño, se encamino al comienzo de un lindo y soleado día.
Capitulo Nueve
Apenas llegó Mateo, Sofía se encontraba sentada y como el día era bastante caloroso, se hallaba vestida con una pollera de jean lo suficientemente larga como para mostrar la rodilla, y una camisita con el escote pronunciado para mostrar no más de lo necesario.
Él se quedo observando como un tonto por un segundo, antes de ir a saludarla con un beso, mientras le comentaba que la conversación del día anterior le había parecido muy linda y que le encantaría volver a hacerlo, ella estuvo de acuerdo en eso, y así hablaron hasta llegar al aula, mientras Mateo se mordía los labios tratando de aguantarse las palabras que tenía muchas ganas de decir “que linda que estas” “sos hermosa” y demás variantes para elogiarla y decirle lo mucho que le gustaba.
Ya al llegar al aula, los dos entraron en silencio, y se quedaron así el resto de la clase, escuchando y tratando de prestar atención.
Mateo, a pesar de lo que le costaba concentrarse con ella cerca, hizo todo lo posible y comenzó a tomar apuntes. La que no se pudo concentrar en esa ocasión fue Sofía, había quedado fascinada con la charla del día anterior, había encontrado en Mateo alguien más a parte de ese “rebelde” que era por fuera, había encontrado una persona que era un buen compañero, un chico que lograba comprenderla, o hacer el intento por lograrlo aunque a veces le costaba, y por eso, para ella, él era mucho más que una cara bonita y ya estaba pensando en la charla que podrían tener a la noche.
Capitulo Diez
Al mediodía, apenas ella bajo del colectivo, estaba Alejandro esperándola para ir a comer juntos, ella no dejaba de pensar en Mateo a pesar de estar con él, y sin embargo, fueron caminando juntos hasta un Mc que había a un par de cuadras.
Pasaron por un parque y ella aun sin sacarse a Mateo de la cabeza, considero ese lugar de lo más acogedor como para hablar y pasar un rato en paz con él, y se lo diría en cuanto se animara.
Mateo, al salir de la universidad, fue derecho al trabajo, ese día tenía que entrar más temprano para cubrir a un compañero, así que tuvo la cabeza ocupada, aunque de vez en cuando pensaba en Sofía, y le intrigaba saber que estaría haciendo, por lo tanto pensó en llamarla esta noche, y siguió trabajando.
Cuando llego a la casa y pensó en llamarla, se dio cuenta que el aun no tenía el numero, pero espero que lo llame ella.
Esa noche el se fue a dormir tarde, pero ella no lo llamo, y definitivamente, la próxima vez que la viera conseguiría su número para llamarla él.
Sofía no lo había llamado la noche esa debido a que se acostó temprano, muy cansada, luego de haber tenido un día agotador de peleas con el novio, otra vez, las cosas no estaban bien.
CAPITULO FINAL
Habían pasado un par de días cuando se cruzaron nuevamente en el aula, y como era habitual en todas las clases que compartían, se sentaron juntos.
Sofía había estado muy callada, y Mateo se dio cuenta rápidamente que ella no se sentía muy bien, así que decidió no molestarla y se reservo a pensar que le estaría sucediendo.
Cuando salieron del aula no aguanto más y le pregunto porque había estado tan callada y, a pesar de que ella había dicho que nada le sucedía, volvió a interrogarla, llegaron a la parada del colectivo que tenía que tomar ella, y el, aunque se sentía muy molesto, le prometió que la seguiría hasta que ella le cuente todo respecto a cómo se sentía, y le mostró una sonrisa imposible de rechazar, ella accedió y siguieron su camino mientras le contaba.
Para Sofía fue el momento indicado para decir que había visto un lugar cerca, muy lindo, como para ir a hablar tranquilos, así que lo llevo hasta el parque que había visto unos días atrás y comenzaron a hablar, y Mateo la escuchaba muy atento.
Habían pasado no más de una hora allí sentados, cuando Alejandro los vio hablando en un banco blanco de madera, se acerco a ellos y sin decir una palabra le arrojo una trompada directa a la cabeza a mateo, este no la vio venir en ningún momento y termino tendido en el suelo y Sofía sin dudarlo en ningún momento, le dijo a Alejandro que se marchara, y que no volviera nunca más a acercarse a ella, este se alejo y sin mirar atrás no volvió más. Ella se acerco a Mateo, este la observo mientras ella se arrojaba al pasto a su lado, y luego todo se dio muy repentino, el contraste del color verde con los arboles con el celeste del cielo despejado de nubes hizo un paisaje extraordinario, pero a él lo que más lo deleito fue la delicadeza del cielo en los ojos de Sofía, y la forma en la que se movía hacia él, quedando a tan solo unos centímetros de su rostro, Mateo, sin darse cuenta estiro los brazos hacia su cabello, lo acaricio, y la tomo de la cara acercándola hacia el muy suavecito, lentamente el también fue acercándose y la beso, esta vez no era un sueño y a pesar que las cosas no habían salido de manera perfecta y le había costado bastante llegar a ese momento, la satisfacción que tuvo al besarla, no hubiese sido lo mismo, debido a que “sin lo amargo, lo dulce no es tan dulce”.
Lean Papasidero 17 al 22 de Abril de 2010
Somebody to care
Empezando por el principio, el era un muchacho morocho, de altura promedio, ojos marrones, y muy enamoradizo, no era sobresaliente su belleza pero tenía su atractivo en su sonrisa y en sus ojos.
El buscaba ser importante para alguien, buscaba ser mas que “la pareja” buscaba completar a la persona con la que este, debido a que con su sola presencia, a él lo complementaria, ya que necesitaba alguien de quien cuidar, alguien a quien hacer sonreír, y por su simpatía no le costaba mucho hacer sonreír a las personas.
Él iba conociendo a muchas chicas, pero no se encontraba a gusto con la mayoría y seguía buscando a su media naranja, entonces, un día caminando por el barrio encontró a una candidata con mucho potencial, más bien era una tarde, con el cielo despejado y el sol en una esquina anunciando su retirada, algunas nubes medio naranjas por el ocaso y alumbrando a una muchacha de pelo rubio, que él no tardo en observar, la chica tenía aspecto tímido, el cabello muy largo hasta casi la cintura, y una sonrisa que ansiaba por ser descubierta.
Al cruzarse en la entrada de un amplio jardín de bellas flores, se acerco, robo una de las más grandes cortándose un poco el dedo al hacerlo y dándosela a la chica esta que aún no conocía le dijo “no te prometo rosas sin espinas, pero si sangrar para que las disfrutes” y se la entrego con esa sonrisa suya cautivadora. La muchacha muy tímidamente la acepto y comenzaron a hablar y luego de una breve conversación él consiguió saber donde vivía ella, entonces la muchacha se marcho.
Se sentía muy bien de haber conocido a esta muchacha prometedora, y como ya conocemos la naturaleza de nuestro chico, enamoradizo, para mantener su romanticismo comenzó a escribirle una carta, no era la primera que había redactado, sin embargo le costaba saber cómo comenzar.
Por lo visto no te puedo sacar de mi mente y así comienzo a escribirte algo que espero que sea de tu agrado, es una tarde hermosa muy parecida a aquella vez que hizo que te conociera, esta perfecta para estar tirado en el pasto del parque y que me dejes intentar sacarte una sonrisa que muy bien escondiste el otro día, sin embargo considero que debajo de esa timidez tuya, se encuentra una muchacha muy graciosa y quiero ayudarte a encontrarla.
Se de tus miedos, y me encantaría ayudar a sacártelos de la manera que más te guste y envolverte en un abrazo para que ya no te sientas sola.
Hoy estoy acá, delante de ti y no sé qué fue lo que haya sido, si el destino o la casualidad que lo quiso así, pero no me puedo apartar en este momento.
Todavía no te conozco, y estoy ansioso por hacerlo, estoy ansioso por probar tus besos, y tus abrazos y por encima de todo eso, verte sonreír.
Puso la carta en el sobre, y se fue hasta su casa, indeciso y tímido ante la idea de dársela personalmente, la apoyo en el alfeizar de la ventana, y golpeo esta con fuerza para que se escuche y luego se marcho.
Lean Papasidero 11/03/10
El buscaba ser importante para alguien, buscaba ser mas que “la pareja” buscaba completar a la persona con la que este, debido a que con su sola presencia, a él lo complementaria, ya que necesitaba alguien de quien cuidar, alguien a quien hacer sonreír, y por su simpatía no le costaba mucho hacer sonreír a las personas.
Él iba conociendo a muchas chicas, pero no se encontraba a gusto con la mayoría y seguía buscando a su media naranja, entonces, un día caminando por el barrio encontró a una candidata con mucho potencial, más bien era una tarde, con el cielo despejado y el sol en una esquina anunciando su retirada, algunas nubes medio naranjas por el ocaso y alumbrando a una muchacha de pelo rubio, que él no tardo en observar, la chica tenía aspecto tímido, el cabello muy largo hasta casi la cintura, y una sonrisa que ansiaba por ser descubierta.
Al cruzarse en la entrada de un amplio jardín de bellas flores, se acerco, robo una de las más grandes cortándose un poco el dedo al hacerlo y dándosela a la chica esta que aún no conocía le dijo “no te prometo rosas sin espinas, pero si sangrar para que las disfrutes” y se la entrego con esa sonrisa suya cautivadora. La muchacha muy tímidamente la acepto y comenzaron a hablar y luego de una breve conversación él consiguió saber donde vivía ella, entonces la muchacha se marcho.
Se sentía muy bien de haber conocido a esta muchacha prometedora, y como ya conocemos la naturaleza de nuestro chico, enamoradizo, para mantener su romanticismo comenzó a escribirle una carta, no era la primera que había redactado, sin embargo le costaba saber cómo comenzar.
Por lo visto no te puedo sacar de mi mente y así comienzo a escribirte algo que espero que sea de tu agrado, es una tarde hermosa muy parecida a aquella vez que hizo que te conociera, esta perfecta para estar tirado en el pasto del parque y que me dejes intentar sacarte una sonrisa que muy bien escondiste el otro día, sin embargo considero que debajo de esa timidez tuya, se encuentra una muchacha muy graciosa y quiero ayudarte a encontrarla.
Se de tus miedos, y me encantaría ayudar a sacártelos de la manera que más te guste y envolverte en un abrazo para que ya no te sientas sola.
Hoy estoy acá, delante de ti y no sé qué fue lo que haya sido, si el destino o la casualidad que lo quiso así, pero no me puedo apartar en este momento.
Todavía no te conozco, y estoy ansioso por hacerlo, estoy ansioso por probar tus besos, y tus abrazos y por encima de todo eso, verte sonreír.
Puso la carta en el sobre, y se fue hasta su casa, indeciso y tímido ante la idea de dársela personalmente, la apoyo en el alfeizar de la ventana, y golpeo esta con fuerza para que se escuche y luego se marcho.
Lean Papasidero 11/03/10
Singing in the rain
Esta noche, el muchacho estaba sentado frente al televisor dándose cuenta de la soledad en la que se encontraba y decidió salir de su casa a despejar un poco su mente.
Ya se hallaba en la puerta cuando vio la tormenta que se avecinaba pero decidió salir igual, no había hecho ni 3 cuadras cuando el cielo se torno violeta oscuro y los rayos en el cielo le señalaban de vuelta el camino a casa, pero él no tuvo miedo y siguió adelante.
Decidido a estar ahí, cantando bajo la lluvia, mojándose, empapándose la ropa y el pelo, mientras la lluvia se fusionaba con sus lagrimas, el cantando cada vez con más fuerza y los truenos poniéndole ritmo a sus palabras, hacían que el cielo siga llorando, esa era una canción triste, pero mostraba gran atracción y admiración, él estaba solo porque no había encontrado el amor aún y ahí parado, empapado, y temblando de frio, pero sin dejar de cantar, había muchas muchachas mirándolo desde adentro de sus casas con adoración, pero para él las casas se encontraban apagadas, lo único que podía ver, era el negro cielo, los faroles de la calle y el asfalto con la lluvia salpicándolo, y no se había dado cuenta de nada más.
Se encontraba solo, caminando sin rumbo hacia ningún lugar y sin prestar atención a nada, cuando llego a una plaza enorme, llena de pasto y arboles, con algunos banquitos blancos qe la adornaban, pero él decidió acostarse en el pasto mojado en vez de en ellos, se sintió muy cómodo y ahí se quedo dormido, oliendo el aroma del césped húmedo y con el ruido de la lluvia cayendo sobre él.
Ya era de mañana cuando lo despertó una muchacha de ojos claros y el pelo muy largo, advirtiéndole que se había dormido en la plaza y estaba muy mojado, y preguntándole si necesitaba algo mientras le ofrecía una toalla, él no supo que contestar pero enseguida en su cabeza se comenzaba a dar cuenta que la muchacha irradiaba belleza, con una sonrisa enorme y esos ojos que la acompañaban, y que también era muy atenta y dulce en atenderlo.
Ella lo ayudo a levantarse, lo acompaño hasta uno de los banquitos y comenzó la charla preguntándole que había estado haciendo como para terminar dormido en una plaza y todo mojado, y a él, lo primero que se le vino a la cabeza, y se lo dijo, fue “buscándote”.
De repente se despertó con la lluvia pegándole en la cara y embarrado, pero con una sonrisa enorme que no sabía cómo explicar, porque no se acordaba de lo que había soñado, él ahora se hallaba contento y sintió que la soledad ya se iba a terminar, que no iba a estar solo para siempre y así volvió cantando a su casa.
I'm singing in the rain
Just singing in the rain
What a glorious feeling
I'm happy again
I'm laughing at clouds
So dark up above
The sun's in my heart
And I'm ready for love
Let the stormy clouds chase
Everyone from the place
Come on with the rain
I've a smile on my face
I'll walk down the lane
With a happy refrain
Singing, singing in the rain
I'm singing in the rain
Just singing in the rain
What a glorious feeling
I'm happy again
I walk down the lane
With a happy refrain
I'm singing, singing in the rain
singing in the rain
Ya por llegar a su casa, se dio cuenta por vez primera que lo estaban observando unas casas mas adelante con las luces encendidas y cuando vio a la muchacha, que se hallaba en el porche, preocupada reconoció esos ojos, sintió que los conocía y sin dudarlo y ofreciéndole su mejor sonrisa, se acerco tímidamente.
La muchacha lo había observado al salir de su casa, y se había quedado mirando a ver si regresaba y se lo contó mientras le ofrecía una toalla para secarse y un té caliente porque todavía temblaba del frio.
El muchacho muy reconfortado con la charla, ya mucho más seco y sin frio, sintiéndose más cómodo que nunca, empezó a sentir que ya no se encontraba solo.
Lean Papasidero 10/03/2010
Tema: Jamie Cullum "Singing in the rain".
Ya se hallaba en la puerta cuando vio la tormenta que se avecinaba pero decidió salir igual, no había hecho ni 3 cuadras cuando el cielo se torno violeta oscuro y los rayos en el cielo le señalaban de vuelta el camino a casa, pero él no tuvo miedo y siguió adelante.
Decidido a estar ahí, cantando bajo la lluvia, mojándose, empapándose la ropa y el pelo, mientras la lluvia se fusionaba con sus lagrimas, el cantando cada vez con más fuerza y los truenos poniéndole ritmo a sus palabras, hacían que el cielo siga llorando, esa era una canción triste, pero mostraba gran atracción y admiración, él estaba solo porque no había encontrado el amor aún y ahí parado, empapado, y temblando de frio, pero sin dejar de cantar, había muchas muchachas mirándolo desde adentro de sus casas con adoración, pero para él las casas se encontraban apagadas, lo único que podía ver, era el negro cielo, los faroles de la calle y el asfalto con la lluvia salpicándolo, y no se había dado cuenta de nada más.
Se encontraba solo, caminando sin rumbo hacia ningún lugar y sin prestar atención a nada, cuando llego a una plaza enorme, llena de pasto y arboles, con algunos banquitos blancos qe la adornaban, pero él decidió acostarse en el pasto mojado en vez de en ellos, se sintió muy cómodo y ahí se quedo dormido, oliendo el aroma del césped húmedo y con el ruido de la lluvia cayendo sobre él.
Ya era de mañana cuando lo despertó una muchacha de ojos claros y el pelo muy largo, advirtiéndole que se había dormido en la plaza y estaba muy mojado, y preguntándole si necesitaba algo mientras le ofrecía una toalla, él no supo que contestar pero enseguida en su cabeza se comenzaba a dar cuenta que la muchacha irradiaba belleza, con una sonrisa enorme y esos ojos que la acompañaban, y que también era muy atenta y dulce en atenderlo.
Ella lo ayudo a levantarse, lo acompaño hasta uno de los banquitos y comenzó la charla preguntándole que había estado haciendo como para terminar dormido en una plaza y todo mojado, y a él, lo primero que se le vino a la cabeza, y se lo dijo, fue “buscándote”.
De repente se despertó con la lluvia pegándole en la cara y embarrado, pero con una sonrisa enorme que no sabía cómo explicar, porque no se acordaba de lo que había soñado, él ahora se hallaba contento y sintió que la soledad ya se iba a terminar, que no iba a estar solo para siempre y así volvió cantando a su casa.
I'm singing in the rain
Just singing in the rain
What a glorious feeling
I'm happy again
I'm laughing at clouds
So dark up above
The sun's in my heart
And I'm ready for love
Let the stormy clouds chase
Everyone from the place
Come on with the rain
I've a smile on my face
I'll walk down the lane
With a happy refrain
Singing, singing in the rain
I'm singing in the rain
Just singing in the rain
What a glorious feeling
I'm happy again
I walk down the lane
With a happy refrain
I'm singing, singing in the rain
singing in the rain
Ya por llegar a su casa, se dio cuenta por vez primera que lo estaban observando unas casas mas adelante con las luces encendidas y cuando vio a la muchacha, que se hallaba en el porche, preocupada reconoció esos ojos, sintió que los conocía y sin dudarlo y ofreciéndole su mejor sonrisa, se acerco tímidamente.
La muchacha lo había observado al salir de su casa, y se había quedado mirando a ver si regresaba y se lo contó mientras le ofrecía una toalla para secarse y un té caliente porque todavía temblaba del frio.
El muchacho muy reconfortado con la charla, ya mucho más seco y sin frio, sintiéndose más cómodo que nunca, empezó a sentir que ya no se encontraba solo.
Lean Papasidero 10/03/2010
Tema: Jamie Cullum "Singing in the rain".
Tu voz
Era una tarde gris, el cielo se oscurecía a medida que el día iba transcurriendo y él solo tirado en su cama la estaba observando en la tv. La muchacha tenía una estupenda voz y solía cantar en algunos shows musicales de la zona, él la escuchaba inmerso en la música y la televisión cada vez que podía.
De lanzado que era nomas, esa tarde de lluvia le escribió una especie de poema, que a pesar de no ser un buen escritor, se expreso bastante bien en lo que quería decir.
No le costó mucho escribirlo debido a que hallaba esas palabras para decirle cada vez que pensaba en ella desde el momento en que la conoció.
El poema decía lo siguiente:
te escucho cantar y te observo
pero no te puedo tocar
quiero sentirte acá, al lado mío,
con tu voz en mis oídos
y tú aliento en mi boca.
de ser yo el que te toca
de ser yo el que te escucha
halagar tu voz con un beso
y robarme tu aliento.
te veo acercar
al fin solo los 2
yendo hacia mi habitación
espero al final del día
oír esa melodía
que aquí escondida
será mía para siempre.
te escucho cantar
en la orilla de mi cama
tu voz es solo mía
al menos por un momento
así me siento mejor
y mi corazón se asemeja a un tambor
eso es lo que genera tu voz
los dos aquí encerrados
Las ansias por querer que ella llegue a leerlo en algún momento, hicieron que el muchacho buscara la manera más apropiada para que lo leyera, no encontró nada apropiado del todo, así que se esforzó al máximo, y lo publicó en el diario local, en su blog, en internet, y todo lo que tenia al alcance.
El poema, donde lo publicara llevaba una pequeña dedicatoria:
“solo por escuchar tu voz”.
El siempre había sido muy reservado, y lamentablemente no se animo a escribir el destinatario, no escribió el nombre de la persona a la que iba dedicado el poema, sin embargo, él pensaba que de alguna manera, en algún momento esa persona llegaría a darse cuenta que era dedicado para ella.
Hasta el momento, solo espera que ella donde sea que este, lo lea y se acuerde de su nombre. Y si en algún momento decidía buscarlo, él le había dejado su teléfono, que a pesar de que le habían llegado muchas llamadas, TODAVIA la de ella no sonó.
Lean Papasidero 23/02/10
De lanzado que era nomas, esa tarde de lluvia le escribió una especie de poema, que a pesar de no ser un buen escritor, se expreso bastante bien en lo que quería decir.
No le costó mucho escribirlo debido a que hallaba esas palabras para decirle cada vez que pensaba en ella desde el momento en que la conoció.
El poema decía lo siguiente:
te escucho cantar y te observo
pero no te puedo tocar
quiero sentirte acá, al lado mío,
con tu voz en mis oídos
y tú aliento en mi boca.
de ser yo el que te toca
de ser yo el que te escucha
halagar tu voz con un beso
y robarme tu aliento.
te veo acercar
al fin solo los 2
yendo hacia mi habitación
espero al final del día
oír esa melodía
que aquí escondida
será mía para siempre.
te escucho cantar
en la orilla de mi cama
tu voz es solo mía
al menos por un momento
así me siento mejor
y mi corazón se asemeja a un tambor
eso es lo que genera tu voz
los dos aquí encerrados
Las ansias por querer que ella llegue a leerlo en algún momento, hicieron que el muchacho buscara la manera más apropiada para que lo leyera, no encontró nada apropiado del todo, así que se esforzó al máximo, y lo publicó en el diario local, en su blog, en internet, y todo lo que tenia al alcance.
El poema, donde lo publicara llevaba una pequeña dedicatoria:
“solo por escuchar tu voz”.
El siempre había sido muy reservado, y lamentablemente no se animo a escribir el destinatario, no escribió el nombre de la persona a la que iba dedicado el poema, sin embargo, él pensaba que de alguna manera, en algún momento esa persona llegaría a darse cuenta que era dedicado para ella.
Hasta el momento, solo espera que ella donde sea que este, lo lea y se acuerde de su nombre. Y si en algún momento decidía buscarlo, él le había dejado su teléfono, que a pesar de que le habían llegado muchas llamadas, TODAVIA la de ella no sonó.
Lean Papasidero 23/02/10
Deja Vú
Se despertó esa mañana, como cualquier otro día, se vistió y se calzo las zapatillas que se había comprado el día anterior, se dirigió al baño y se lavo la cara.
Luego fue a la cocina, y comenzó a prepararse unas tostadas con un jugo de naranja, se sentó en la mesa y desayuno mientras leía el diario.
Afuera era una mañana muy linda, con el sol alto en el este, y una brisa fresca.
se paro en la esquina de su casa, a esperar el colectivo ya que, desgraciadamente, se le había roto el auto semanas atrás y aún no lo habían reparado.
Ya llegando a la estación de trenes, se subió a uno y encontró un asiento libre unos metros más adelante, empezó a repasar las clases anteriores sin prestar atención a los lloriqueos de un bebe, ni a las peleas de 3 jóvenes que se encontraban en la puerta del tren, nada diferente a los días anteriores que había viajado a la universidad de esta forma.
Se bajo en la parada que le correspondía mientras observaba a una chica morocha que lo estaba observando a medida subía al tren con una leve sonrisa que le iluminaba el rostro aunque apenas la vio el, ella corrió la mirada con los cachetes enrojecidos, y cuando el tren arranco esa muchacha se quedo mirándolo mientras se iba, y el solo observaba al tren marcharse.
Sintió como si la conocía de algún lado y pronto trató de averiguar de donde era que la tenia de vista.
Llegando tarde a la universidad, apenas entro al aula, la profesora solo tuvo que echarle una mirada severa para que el, callado, tome su lugar y empezara a sacar el cuaderno para tomar apuntes, en unos momentos él se encontraba perdido en sus pensamientos y seguía pensando en esa “cara conocida” aunque no pudo develar de donde le era familiar, y en vez de haber estado tomando apuntes solo había logrado garabatear algunos dibujos en la solapa del cuaderno.
Era una clase muy aburrida, pero recién terminado el receso se concentro en escribir lo que debía y se la saco de la cabeza por un rato.
Ya volviendo a casa y habiendo renunciado a saber de donde era la muchacha se dirigió hacia la estación del tren.
Al momento que subió al tren, pudo encontrar un asiento vacío y se dirigió a él, en el asiento de al lado se encontraba una muchacha que no reconoció hasta sentarse al lado, y enseguida descubrió que era la misma morocha que antes había estado pensando en ella, se presentó y luego de una sonrisa de ella siguió una breve charla que lo hizo sentirse como si el perteneciese ahí, como si el ya hubiese vivido eso que estaba pasando, tuvo un pequeño “deja–vú” que sin más lo alentó a besarla ella aún sorprendida le devolvió el beso como si fuese algo común, como si no fuese su primer beso y pudiera ser el último, ese extraño sentimiento de pertenencia que tuvieron en ese momento, fue el desencadenante para que estos chicos hayan acordado ir a un café, se habían pasado un par de estaciones, pero eso no les molesto, se bajaron, tomaron un café y así empezaron a conocerse realmente, resulta que la morocha vivía a unas cuadras de su casa y ya se habían cruzado un par de veces sin cruzar miradas ni palabras y a pesar de que esa había sido su primera conversación, ellos sentían que ya se habían conocido antes.
Lean Papasidero 11/02/10
Luego fue a la cocina, y comenzó a prepararse unas tostadas con un jugo de naranja, se sentó en la mesa y desayuno mientras leía el diario.
Afuera era una mañana muy linda, con el sol alto en el este, y una brisa fresca.
se paro en la esquina de su casa, a esperar el colectivo ya que, desgraciadamente, se le había roto el auto semanas atrás y aún no lo habían reparado.
Ya llegando a la estación de trenes, se subió a uno y encontró un asiento libre unos metros más adelante, empezó a repasar las clases anteriores sin prestar atención a los lloriqueos de un bebe, ni a las peleas de 3 jóvenes que se encontraban en la puerta del tren, nada diferente a los días anteriores que había viajado a la universidad de esta forma.
Se bajo en la parada que le correspondía mientras observaba a una chica morocha que lo estaba observando a medida subía al tren con una leve sonrisa que le iluminaba el rostro aunque apenas la vio el, ella corrió la mirada con los cachetes enrojecidos, y cuando el tren arranco esa muchacha se quedo mirándolo mientras se iba, y el solo observaba al tren marcharse.
Sintió como si la conocía de algún lado y pronto trató de averiguar de donde era que la tenia de vista.
Llegando tarde a la universidad, apenas entro al aula, la profesora solo tuvo que echarle una mirada severa para que el, callado, tome su lugar y empezara a sacar el cuaderno para tomar apuntes, en unos momentos él se encontraba perdido en sus pensamientos y seguía pensando en esa “cara conocida” aunque no pudo develar de donde le era familiar, y en vez de haber estado tomando apuntes solo había logrado garabatear algunos dibujos en la solapa del cuaderno.
Era una clase muy aburrida, pero recién terminado el receso se concentro en escribir lo que debía y se la saco de la cabeza por un rato.
Ya volviendo a casa y habiendo renunciado a saber de donde era la muchacha se dirigió hacia la estación del tren.
Al momento que subió al tren, pudo encontrar un asiento vacío y se dirigió a él, en el asiento de al lado se encontraba una muchacha que no reconoció hasta sentarse al lado, y enseguida descubrió que era la misma morocha que antes había estado pensando en ella, se presentó y luego de una sonrisa de ella siguió una breve charla que lo hizo sentirse como si el perteneciese ahí, como si el ya hubiese vivido eso que estaba pasando, tuvo un pequeño “deja–vú” que sin más lo alentó a besarla ella aún sorprendida le devolvió el beso como si fuese algo común, como si no fuese su primer beso y pudiera ser el último, ese extraño sentimiento de pertenencia que tuvieron en ese momento, fue el desencadenante para que estos chicos hayan acordado ir a un café, se habían pasado un par de estaciones, pero eso no les molesto, se bajaron, tomaron un café y así empezaron a conocerse realmente, resulta que la morocha vivía a unas cuadras de su casa y ya se habían cruzado un par de veces sin cruzar miradas ni palabras y a pesar de que esa había sido su primera conversación, ellos sentían que ya se habían conocido antes.
Lean Papasidero 11/02/10
Carta sin destinatario
La sombra de la birome con la que estoy escribiendo no para de moverse sobre el papel sin expresar lo que realmente quiero contar.
Acá esta oscuro y lo único que alumbra esta hoja es un pequeño velador en la esquina de mi habitación.
Así es como escribo yo, en la oscuridad, creo que ya sea a oscuras o con los ojos cerrados puedo pensar mejor y la escasa luz hace que por lo menos escriba derecho sobre los renglones que marcan el paso de las letras y así puedas llegar a entenderlo cuando lo leas.
Esta es la primera de muchas cartas que puedo llegar a escribirte y siento como si estaría volviendo a tener 5 años, y escribiéndole a mi compañerita de jardín algo así como:
“me encanta ver tu cara de felicidad cuando te estás hamacando“.
Eso, básicamente, es lo que mi birome trata de decirte mientras baila sobre el papel, que cuando reis es como que le otorgas la música, que solo se alegra con tu felicidad, aunque creo que eso no lo comparto con mi birome.
Más bien sería algo como esto lo que yo siento:
“¿te gustaría jugar en el “sube y baja” conmigo en el próximo recreo?”.
Cuando veo que estas sonriendo, no creo que haya nada más lindo que eso, pero igual no termino de estar conforme nunca, yo quiero ver tu felicidad, compartir tu felicidad y hacerla nuestra felicidad.
Que juegues conmigo como quieras, que compartas conmigo lo que quieras.
Y por otra parte, mi lado infantil y más caprichoso seria:
“Te voy a estar esperando en la puerta del salón”.
Que mas allá de mis actos para con vos de querer conquistarte pedirte que vos seas conquistadora, que a pesar de que voy a ser el primero en intentar tener todo con vos, que vos quieras tener todo conmigo y que lo demuestres, que te juegues por mi sin esperar nada a cambio, pero sin dudar que yo voy a jugármela por vos.
Y ya creciendo y dejando de ser un nene de 5 años te digo que me encantaría sacar lo mejor de vos, como vos logras sacar lo mejor de mí, como mi lado más dulce resulta que es un lado que vos plantaste en mi, que ese es “mi lado” que te pertenece solo a vos y que busco poder lograr tener un “mi lado” de tu parte que solo me pertenezca a mí.
Lean Papasidero 03/02/10
Acá esta oscuro y lo único que alumbra esta hoja es un pequeño velador en la esquina de mi habitación.
Así es como escribo yo, en la oscuridad, creo que ya sea a oscuras o con los ojos cerrados puedo pensar mejor y la escasa luz hace que por lo menos escriba derecho sobre los renglones que marcan el paso de las letras y así puedas llegar a entenderlo cuando lo leas.
Esta es la primera de muchas cartas que puedo llegar a escribirte y siento como si estaría volviendo a tener 5 años, y escribiéndole a mi compañerita de jardín algo así como:
“me encanta ver tu cara de felicidad cuando te estás hamacando“.
Eso, básicamente, es lo que mi birome trata de decirte mientras baila sobre el papel, que cuando reis es como que le otorgas la música, que solo se alegra con tu felicidad, aunque creo que eso no lo comparto con mi birome.
Más bien sería algo como esto lo que yo siento:
“¿te gustaría jugar en el “sube y baja” conmigo en el próximo recreo?”.
Cuando veo que estas sonriendo, no creo que haya nada más lindo que eso, pero igual no termino de estar conforme nunca, yo quiero ver tu felicidad, compartir tu felicidad y hacerla nuestra felicidad.
Que juegues conmigo como quieras, que compartas conmigo lo que quieras.
Y por otra parte, mi lado infantil y más caprichoso seria:
“Te voy a estar esperando en la puerta del salón”.
Que mas allá de mis actos para con vos de querer conquistarte pedirte que vos seas conquistadora, que a pesar de que voy a ser el primero en intentar tener todo con vos, que vos quieras tener todo conmigo y que lo demuestres, que te juegues por mi sin esperar nada a cambio, pero sin dudar que yo voy a jugármela por vos.
Y ya creciendo y dejando de ser un nene de 5 años te digo que me encantaría sacar lo mejor de vos, como vos logras sacar lo mejor de mí, como mi lado más dulce resulta que es un lado que vos plantaste en mi, que ese es “mi lado” que te pertenece solo a vos y que busco poder lograr tener un “mi lado” de tu parte que solo me pertenezca a mí.
Lean Papasidero 03/02/10
lunes, septiembre 05, 2011
Buenas noches
Antes de acostarse todas las noches le contaba una historia diferente a la muchachita qe, en este momento, se hallaba recostada en la cuna blanca y oyendo la historia con una fascinación enorme en sus ojitos celestes.
La historia contaba qe de pronto se había largado a llover, era una lluvia de una noche de verano y 2 amigos estaban en la playa jugando cn el agua y la arena, luego de haber caminado un largo trecho con la arena mojada bajo sus pies, entonces, mojándose y ensuciándose, en esa noche calurosa, mientras compartían mil sonrisas juntos, se iban adentrando en el mar ya empapados.
Sin parar de reír, y la lluvia yéndose de a poco, se veía como se iban acercándo las 2 personas y sin siquiera darse cuenta se encontraban ya muy cerca, sin pensarlo demasiado y cn un repentino sentimiento de adrenalina y cn el corazón palpitándole muy aprisa, el muchacho suavemente dirige sus labios hacia las mejillas y las besa muy dulcemente, viendo qe ella no se molesto por la situación y hasta parecía haberse sentido muy cómoda, él, tomando valor, nervioso como si estuviera a punto de dar el primer beso de su vida, se acerco nuevamente pero cn otro destino para sus labios qe eran sin ningún lugar a duda los de ella.
Las nubes parecieron esfumarse como si nunca hubieran estado ahí, y dentro del mar, alumbrados por la brillante luna, el muchacho y la chica, debatiéndose toda una vida de amistad en un beso, qe espontáneo y prolongado los fue convirtiendo en 2 enamorados, y cada caricia qe se daban en ese preciso momento deleitaba y hacían brillar celosas a la luna y las estrellas qe eran sus únicas observadoras.
La muchachita qe se veía muy feliz de escuchar otra de las historias de su padre se iba quedando dormida, entonces el comenzó a salir de esa habitación qe estaba ambientada extrañamente, tenia las paredes en una tonalidad muy clarita de un beige, y el cielo raso de un color azul profundo con estrellas brillantes pintadas en blanco con una enorme luna qe brillaba en la oscuridad, antes de apagar la luz, el muchacho de la historia, ya convertido en hombre se quedo observando un gran cuadro qe estaba en la pared donde se encontraba la cuna, este reflejaba una noche muy iluminada por las estrellas y dos personas de la mano a lo lejos, seguidos de un largo camino de huellas, eran el y la madre de la pequeña de ojos claros qe ya se hallaba durmiendo.
Y cn una enorme sonrisa en el rostro apago la luz.
Lean Papasidero 7,8,9 / 10 / 09
La historia contaba qe de pronto se había largado a llover, era una lluvia de una noche de verano y 2 amigos estaban en la playa jugando cn el agua y la arena, luego de haber caminado un largo trecho con la arena mojada bajo sus pies, entonces, mojándose y ensuciándose, en esa noche calurosa, mientras compartían mil sonrisas juntos, se iban adentrando en el mar ya empapados.
Sin parar de reír, y la lluvia yéndose de a poco, se veía como se iban acercándo las 2 personas y sin siquiera darse cuenta se encontraban ya muy cerca, sin pensarlo demasiado y cn un repentino sentimiento de adrenalina y cn el corazón palpitándole muy aprisa, el muchacho suavemente dirige sus labios hacia las mejillas y las besa muy dulcemente, viendo qe ella no se molesto por la situación y hasta parecía haberse sentido muy cómoda, él, tomando valor, nervioso como si estuviera a punto de dar el primer beso de su vida, se acerco nuevamente pero cn otro destino para sus labios qe eran sin ningún lugar a duda los de ella.
Las nubes parecieron esfumarse como si nunca hubieran estado ahí, y dentro del mar, alumbrados por la brillante luna, el muchacho y la chica, debatiéndose toda una vida de amistad en un beso, qe espontáneo y prolongado los fue convirtiendo en 2 enamorados, y cada caricia qe se daban en ese preciso momento deleitaba y hacían brillar celosas a la luna y las estrellas qe eran sus únicas observadoras.
La muchachita qe se veía muy feliz de escuchar otra de las historias de su padre se iba quedando dormida, entonces el comenzó a salir de esa habitación qe estaba ambientada extrañamente, tenia las paredes en una tonalidad muy clarita de un beige, y el cielo raso de un color azul profundo con estrellas brillantes pintadas en blanco con una enorme luna qe brillaba en la oscuridad, antes de apagar la luz, el muchacho de la historia, ya convertido en hombre se quedo observando un gran cuadro qe estaba en la pared donde se encontraba la cuna, este reflejaba una noche muy iluminada por las estrellas y dos personas de la mano a lo lejos, seguidos de un largo camino de huellas, eran el y la madre de la pequeña de ojos claros qe ya se hallaba durmiendo.
Y cn una enorme sonrisa en el rostro apago la luz.
Lean Papasidero 7,8,9 / 10 / 09
Una calle especial
Para él, era una tarde como cualquier otra y salio a dar una vuelta, estaba el día nublado y una tormenta aproximándose, pero el calor era impresionante. Asíque agarró la moto pensando qe un buen rato cn la cara al viento lo ayudaría a refrescarse y quitarse el calor qe lo agobiaba, él no esperaba nada de la serie de eventos qe le esperaban.
Al parecer, todo se fue adecuando para qe pase lo qe tenia qe pasar, se olvido las llaves, tuvo qe regresar a la casa, luego la moto no encendía y se retraso varios minutos y cuando por fin arranco, a tan solo unas cuadras, tuvo qe volver porque había olvidado sus documentos. Recién ahí pudo emprender su paseo solitario.
De repente el cielo comenzó a abrirse entre las nubes y mostrar un brillante y blanquecino sol, el tráfico empezó a andar con mas fluidez y él se encontraba cada vez mas solo, parecía qe el solitario paseo iba a ser mas solitario de lo acostumbrado, pero todavía no sabia lo qe se le avecinaba.
Estaba a pleno atardecer sin saber bien donde se encontraba y apareció ella de la nada; una muchacha de ojos verdes, con una sonrisa de aspecto juguetón, su tez bronceada alumbrada por la tenue luz del sol, y esa sonrisa, mostrando sus dientes blancos, lo atrapó a tal punto qe en ese momento perdió completamente su ubicación.
Sin palabras se acerco por primera vez a una muchacha tan linda, y qe no conocía, a mitad de la calle, es sus ojos la belleza de la chica no la habría podido describir de manera correcta nunca, asíque atontado por esa razón, le pidió qe lo oriente hacia el lugar donde él debía dirigirse.
“son 3 cuadras por esa calle de ahí” le pareció escuchar, y con tantas cosas por decir y hacer en su cabeza solo consiguió articular un casi insonoro “Si, gracias” y se marcho en la dirección indicada.
Cn tristeza, y loco por las ganas de volver a verla, regreso a su casa pensando en lo especial qe se sintió en ese momento, La vuelta fue un viaje a la luz de la luna y el cielo volviéndose a nublar, pensar en el momento en qe el cielo se había despejado solo para qe el pudiera observar y apreciar semejante belleza lo hizo sentirse cohibido, extasiado y ansioso.
Tras un par de días pensando solo en ella fue en su búsqueda pero no consiguió lo qe esperaba, y así, los días nublados pasaron sin ser contados, y tras varias ocasiones de haber recibido gotas de lluvia en sus mejillas se resigno a tener la suerte de volver cruzarla alguna vez mas, solo para poder pedirle su nombre y, tal vez, su numero telefónico para ubicarla en alguna otra ocasión.
De eso tan solo ha pasado unas semanas y los días son soleados nuevamente, hace tan solo unas pocas horas, el muchacho salio a dar una vuelta en solitario nuevamente, todavía sin poder sacarse a la morocha de su cabeza. Esta vez sin ningún inconveniente qe lo haga retrasarse, y bajo pleno rayo de sol, salio a refrescarse cn el viento, en tan solo un par de cuadras sabía donde quería dirigirse. A esa calle, esa calle qe era tan especial para el debido a qe toda su vida pasaba por ahí cuando quería sentirse en paz, esa era su “calle especial”.
Inundada de altos fresnos qe brindaban una fresca sombra a su alrededor, y el sol alumbrando en sus hojas mas altas, hacia qe parecieran verdes esmeraldas allá arriba, y bajo uno de esos arboles, se volvió a cruzar cn esos ojos, esta vez, lo seguían con la mirada, y sin dudarlo siquiera un momento, cruzo la calle con una sonrisa qe irradiaba alegría y satisfacción directo hacia la muchacha.
No lo pensó, tan solo le pidió nuevamente qe lo orientara, pero esta vez donde a ella le gustaría dirigirse con él. Así fue como este día él muchacho piensa recordarlo en los brazos de ella, y perdido en sus labios.
Lean Papasidero 31/10/09
Al parecer, todo se fue adecuando para qe pase lo qe tenia qe pasar, se olvido las llaves, tuvo qe regresar a la casa, luego la moto no encendía y se retraso varios minutos y cuando por fin arranco, a tan solo unas cuadras, tuvo qe volver porque había olvidado sus documentos. Recién ahí pudo emprender su paseo solitario.
De repente el cielo comenzó a abrirse entre las nubes y mostrar un brillante y blanquecino sol, el tráfico empezó a andar con mas fluidez y él se encontraba cada vez mas solo, parecía qe el solitario paseo iba a ser mas solitario de lo acostumbrado, pero todavía no sabia lo qe se le avecinaba.
Estaba a pleno atardecer sin saber bien donde se encontraba y apareció ella de la nada; una muchacha de ojos verdes, con una sonrisa de aspecto juguetón, su tez bronceada alumbrada por la tenue luz del sol, y esa sonrisa, mostrando sus dientes blancos, lo atrapó a tal punto qe en ese momento perdió completamente su ubicación.
Sin palabras se acerco por primera vez a una muchacha tan linda, y qe no conocía, a mitad de la calle, es sus ojos la belleza de la chica no la habría podido describir de manera correcta nunca, asíque atontado por esa razón, le pidió qe lo oriente hacia el lugar donde él debía dirigirse.
“son 3 cuadras por esa calle de ahí” le pareció escuchar, y con tantas cosas por decir y hacer en su cabeza solo consiguió articular un casi insonoro “Si, gracias” y se marcho en la dirección indicada.
Cn tristeza, y loco por las ganas de volver a verla, regreso a su casa pensando en lo especial qe se sintió en ese momento, La vuelta fue un viaje a la luz de la luna y el cielo volviéndose a nublar, pensar en el momento en qe el cielo se había despejado solo para qe el pudiera observar y apreciar semejante belleza lo hizo sentirse cohibido, extasiado y ansioso.
Tras un par de días pensando solo en ella fue en su búsqueda pero no consiguió lo qe esperaba, y así, los días nublados pasaron sin ser contados, y tras varias ocasiones de haber recibido gotas de lluvia en sus mejillas se resigno a tener la suerte de volver cruzarla alguna vez mas, solo para poder pedirle su nombre y, tal vez, su numero telefónico para ubicarla en alguna otra ocasión.
De eso tan solo ha pasado unas semanas y los días son soleados nuevamente, hace tan solo unas pocas horas, el muchacho salio a dar una vuelta en solitario nuevamente, todavía sin poder sacarse a la morocha de su cabeza. Esta vez sin ningún inconveniente qe lo haga retrasarse, y bajo pleno rayo de sol, salio a refrescarse cn el viento, en tan solo un par de cuadras sabía donde quería dirigirse. A esa calle, esa calle qe era tan especial para el debido a qe toda su vida pasaba por ahí cuando quería sentirse en paz, esa era su “calle especial”.
Inundada de altos fresnos qe brindaban una fresca sombra a su alrededor, y el sol alumbrando en sus hojas mas altas, hacia qe parecieran verdes esmeraldas allá arriba, y bajo uno de esos arboles, se volvió a cruzar cn esos ojos, esta vez, lo seguían con la mirada, y sin dudarlo siquiera un momento, cruzo la calle con una sonrisa qe irradiaba alegría y satisfacción directo hacia la muchacha.
No lo pensó, tan solo le pidió nuevamente qe lo orientara, pero esta vez donde a ella le gustaría dirigirse con él. Así fue como este día él muchacho piensa recordarlo en los brazos de ella, y perdido en sus labios.
Lean Papasidero 31/10/09
Una noche especial
Dentro de su cuarto, por la ventana asomaba una luna llena muy brillosa qe anunciaba una noche estupenda. Él se encontraba recostado entre las sabanas blancas de su cama, y un brillo en sus ojos delataba su estado de ánimo.
Ya era tarde, y en su mente se revolvían un montón de recuerdos, pero en especial el de una noche, una noche qe fue distinta a las demás, una noche en la cual nunca se había sentido mejor, nunca se había sentido tan bien acompañado.
Extraño sentimiento el de soledad le embargaba mientras tomaba forma ese recuerdo.
Este recuerdo abarcaba ya hacia mucho tiempo atrás, comenzó una mañana de verano, en la cual el calor lo despertó, y cn ganas de ver a su pareja tomo el celular, y llamo para escuchar su voz. Le contó qe esa noche tenia algo preparado para ella y qe ansioso aguardaba la hora de verla.
El comenzó a poner su casa en orden y ambientarla para lo qe estaba predestinado a ser una noche especial.
Llego el momento, él tomo las llaves del auto, y salio a buscarla, ella lo esperaba mirando por la ventana, y el no se percato cuanto lo quería, él la vio salir de su casa, y corriendo fue a abrirle la puerta del auto, ella no se percato qe él la quería aún mas.
Ella estaba cn un vestido violeta, y el perfume qe a él más le gustaba, ella era morocha, de pelo largo y lacio hasta la cintura, y unos ojos verdes qe a él le encantaba mirar, él por otro lado, solamente era un chico común, morocho, ojos marrones qe tenían pasión y una madurez enorme, y ninguno sabia qe tan enamorados estaban.
Él la llevo hasta su casa, y antes de entrar le pidió qe cerrara los ojos y no espíe, y muy cuidadosa y cariñosamente la ayudo a entrar, la sala y el comedor estaban unidos, en el fondo detrás de las cortinas y a través de las ventanas se veían las estrellas, sobre la mesa, un mantel liso y marrón haciendo juego cn las sillas de algarrobo, y encima de este 2 copas de cristal, una hielera cn un champagne adentro, dentro de cada plato había 2 rosas rojas qe le expresaban la pasión y el amor qe sentía hacia ella, y en el horno una carne asándose, cn papas, era una comida sencilla para él, pero hacia la noche mas romántica, él le había cocinado solo para ella, y era lo qe a ella mas le gustaba, todo era especial esa noche de luna llena para los 2 enamorados.
En la mesa, los enamorados no paraban de compartir la cena, la luz era tenue, y proporcionaba un calor inmenso para ellos 2 solos, al terminar, se encaminaron hacia el dormitorio de él, llenándose de besos y muy agradecida ella por todo lo qe le había brindado se callo las muchas ganas de decirle cuanto lo quería, llegando al cuarto la sorpresa de él aun no terminaba, al abrir la puerta ella se encuentra cn la ventana abierta de par en par, las luces apagadas y la habitación toda iluminada gracias a la noche qe había decidido regalarles una Luna colosal y brillante, sobre la amplia cama cubierta de blanco, se encontraban decenas de pétalos, de las mismas rosas qe se hallaban en los platos, desparramadas por el colchón.
En la pantalla de su cuarto, tenia listo una película, una película qe él estaba seguro qe a ella le encantaría, prendió las luces bajas, creando el mismo clima qe había en la cocina, y la invito a acostarse sobre los pétalos cn el, el aroma qe emanaba esa cama era indescriptible, no solo era el dulce aroma de las rosas, si no qe estaba mezclado cn el refrescante sabor de su perfume, él esperaba esa noche algo mucho mas de lo qe se espera una noche cualquiera, él quería deslumbrarla, y hacerla sentir tan bien como se sentía él en ese momento, y en cada momento qe se encontraba a su lado.
Se acostaron, y empieza la película, él lo supo desde el primer momento, a penas ella vio de qe película se trataba lo abrazo, y le dijo qe esa película le encantaba y lo beso, lo beso como nunca antes, con una muestra de afecto increíble, era sabido qe los 2 se guardaban algo qe decirse y se lo demostraban a besos.
Él muchacho no paraba de mirarla a ella, mientras sonreía, él sonreía, cuando lloraba el la abrazaba y ella lo besaba cn el miedo qe le inspiraba la perdida de un amor en la película, ella no lo quería dejar ir en ningún momento, y no sabia qe él a ella tampoco.
La película había terminado, ella lo beso igual qe antes, pero de manera mas dulce, demostrándole qe era toda para él, despacito y muy lentamente fue sacándose el abrigo qe la cubría, y antes de qe pase algo mas, le dijo por primera vez “TE AMO”.
Ya era tarde, y en su mente se revolvían un montón de recuerdos, pero en especial el de una noche, una noche qe fue distinta a las demás, una noche en la cual nunca se había sentido mejor, nunca se había sentido tan bien acompañado.
Extraño sentimiento el de soledad le embargaba mientras tomaba forma ese recuerdo.
Este recuerdo abarcaba ya hacia mucho tiempo atrás, comenzó una mañana de verano, en la cual el calor lo despertó, y cn ganas de ver a su pareja tomo el celular, y llamo para escuchar su voz. Le contó qe esa noche tenia algo preparado para ella y qe ansioso aguardaba la hora de verla.
El comenzó a poner su casa en orden y ambientarla para lo qe estaba predestinado a ser una noche especial.
Llego el momento, él tomo las llaves del auto, y salio a buscarla, ella lo esperaba mirando por la ventana, y el no se percato cuanto lo quería, él la vio salir de su casa, y corriendo fue a abrirle la puerta del auto, ella no se percato qe él la quería aún mas.
Ella estaba cn un vestido violeta, y el perfume qe a él más le gustaba, ella era morocha, de pelo largo y lacio hasta la cintura, y unos ojos verdes qe a él le encantaba mirar, él por otro lado, solamente era un chico común, morocho, ojos marrones qe tenían pasión y una madurez enorme, y ninguno sabia qe tan enamorados estaban.
Él la llevo hasta su casa, y antes de entrar le pidió qe cerrara los ojos y no espíe, y muy cuidadosa y cariñosamente la ayudo a entrar, la sala y el comedor estaban unidos, en el fondo detrás de las cortinas y a través de las ventanas se veían las estrellas, sobre la mesa, un mantel liso y marrón haciendo juego cn las sillas de algarrobo, y encima de este 2 copas de cristal, una hielera cn un champagne adentro, dentro de cada plato había 2 rosas rojas qe le expresaban la pasión y el amor qe sentía hacia ella, y en el horno una carne asándose, cn papas, era una comida sencilla para él, pero hacia la noche mas romántica, él le había cocinado solo para ella, y era lo qe a ella mas le gustaba, todo era especial esa noche de luna llena para los 2 enamorados.
En la mesa, los enamorados no paraban de compartir la cena, la luz era tenue, y proporcionaba un calor inmenso para ellos 2 solos, al terminar, se encaminaron hacia el dormitorio de él, llenándose de besos y muy agradecida ella por todo lo qe le había brindado se callo las muchas ganas de decirle cuanto lo quería, llegando al cuarto la sorpresa de él aun no terminaba, al abrir la puerta ella se encuentra cn la ventana abierta de par en par, las luces apagadas y la habitación toda iluminada gracias a la noche qe había decidido regalarles una Luna colosal y brillante, sobre la amplia cama cubierta de blanco, se encontraban decenas de pétalos, de las mismas rosas qe se hallaban en los platos, desparramadas por el colchón.
En la pantalla de su cuarto, tenia listo una película, una película qe él estaba seguro qe a ella le encantaría, prendió las luces bajas, creando el mismo clima qe había en la cocina, y la invito a acostarse sobre los pétalos cn el, el aroma qe emanaba esa cama era indescriptible, no solo era el dulce aroma de las rosas, si no qe estaba mezclado cn el refrescante sabor de su perfume, él esperaba esa noche algo mucho mas de lo qe se espera una noche cualquiera, él quería deslumbrarla, y hacerla sentir tan bien como se sentía él en ese momento, y en cada momento qe se encontraba a su lado.
Se acostaron, y empieza la película, él lo supo desde el primer momento, a penas ella vio de qe película se trataba lo abrazo, y le dijo qe esa película le encantaba y lo beso, lo beso como nunca antes, con una muestra de afecto increíble, era sabido qe los 2 se guardaban algo qe decirse y se lo demostraban a besos.
Él muchacho no paraba de mirarla a ella, mientras sonreía, él sonreía, cuando lloraba el la abrazaba y ella lo besaba cn el miedo qe le inspiraba la perdida de un amor en la película, ella no lo quería dejar ir en ningún momento, y no sabia qe él a ella tampoco.
La película había terminado, ella lo beso igual qe antes, pero de manera mas dulce, demostrándole qe era toda para él, despacito y muy lentamente fue sacándose el abrigo qe la cubría, y antes de qe pase algo mas, le dijo por primera vez “TE AMO”.
Lean Papasidero 16/10/09 – 18/10/09
Proyeccion de una conquista
Creo qe como en toda materia o objeto de estudio, para ganarte el corazón de una persona debe haber una teoría o estadística de cómo hacerlo de la mejor manera.
Porque uno puede tener muchos recursos, ya sea la facha, la habilidad, la labia, el chamullo o lo qe quieran, pero no alcanza cn eso, necesitas animarte y pensar qe vos podes, no arrugar contra la situación, creértela un poco mas, tener el autoestima mas alto y tener claro el objetivo en serio, desearlo y buscarlo, ya qe cn quererlo en serio, animarte se hace un poco mas sencillo, aunque te de pánico al momento de hacerlo, entonces empezamos a buscar una teoría.. ¿qe se necesita para qe para una persona no seas simplemente uno mas? Necesitas destacar, en este momento no hablo de la facha ni la habilidad, hablo de hacerte ver, llamar la atención.
Algunos lo intentamos hacer invitando a alguien a tomar una copa, o un helado a esa persona qe te atrae o llama la atención. Para lograr qe al menos ese momento ella se enfoque su atención en vos y uses todos tus encantos para seducirla, para qe ella te vea, qe te puedas ganar todo lo qe ella desee darte en ese momento, para ganarte un beso qe tanto estas buscando, para acercarte a ella, poder rozarla, acariciarle la piel, sacarle una sonrisa y qe todo sea merito tuyo, cosa qe ya no hace falta ser el mas fachero del mundo para empezar a tener fe en uno mismo en ese preciso instante.
Acabas de dar el primer paso, qe para mi es el mas difícil del día, ya qe no confiar suficiente en uno dificulta un poco las cosas, así qe anímate, después del primer paso viene lo mas lindo, ya te ganaste su atención, ella ya se fijo en vos, ya tuviste suerte, accedió hasta ese punto, qe siempre va a ser el punto qe ella quiera, hasta qe quiera darte todo, ahora te toca llegar hasta su corazón.
Acá puede haber mil formas de hacerlo, yo considero qe la mejor forma seria abrirte, dejar qe te vea tal cual sos, no ser otro, dejar qe te conozca esa persona a tal punto de qe pueda elegirte por lo qe sos y no por lo qe vendes, dejarla pasar a tu corazón, para qe ella pueda entregarte el suyo. Se necesita un poco de suerte, pero mientras seas humilde y generoso al momento de dar y recibir, la persona qe tenés en frente en algún momento se va a dar cuenta lo qe vales, se la puede llegar a jugar por vos, vas a lograr acercarte a su corazón, y podes lograr un montón de cosas qe nunca pensaste qe ella, esa qe no te registraba y qe vos tanto buscabas sin qe ella supiera, iba a hacer por vos, porque ella se la tiene qe jugar por vos, porque demostraste qe vales mucho.
Todo lo qe uno puede hacer desde el momento en qe siente, es impresionante, en ese momento qe necesitas del qe esta enfrente, lo podes lograr expresando eso qe sentís, abriéndote a la persona qe queres, decirle qe es la qe queres, qe queres poder tener la gracia suficiente para sacarle una sonrisa cada vez qe quiera, decirle lo lindo qe son sus gestos, y qe te gustaría memorizarlos para cuando no esta, qe esperarías por ella solo para darle tu afecto, tu cariño, tu amor, qe darías hasta lo qe te falta para volver a acariciarla, para lograr devolverle de alguna manera lo qe ella te dio sin siquiera darse cuenta, y todas las sonrisas qe expresaste solo cn saber qe ella esta perfecta.
Este es el momento en el qe esperamos qe ella se de cuenta de qe la persona qe tiene en frente es irrepetible, y inconcientemente una parte de su corazón pase a tener tu nombre y sea completamente tuyo.
Lo mas relajante empieza ahora, es el preciso momento en qe te dejas llevar, te dejas sentir, y empezas a disfrutar cn ella, disfrutar los días qe vengan soleados, porque son los qe mas se van a recordar, y en los días no tan lindos, hay qe volver a esforzarte para qe la relación, por la qe tanto luchaste se haga mas fuerte.
No te vas a arrepentir nunca de haberlo dado todo.
Leandro Daniel Papasidero 23/09/09
Porque uno puede tener muchos recursos, ya sea la facha, la habilidad, la labia, el chamullo o lo qe quieran, pero no alcanza cn eso, necesitas animarte y pensar qe vos podes, no arrugar contra la situación, creértela un poco mas, tener el autoestima mas alto y tener claro el objetivo en serio, desearlo y buscarlo, ya qe cn quererlo en serio, animarte se hace un poco mas sencillo, aunque te de pánico al momento de hacerlo, entonces empezamos a buscar una teoría.. ¿qe se necesita para qe para una persona no seas simplemente uno mas? Necesitas destacar, en este momento no hablo de la facha ni la habilidad, hablo de hacerte ver, llamar la atención.
Algunos lo intentamos hacer invitando a alguien a tomar una copa, o un helado a esa persona qe te atrae o llama la atención. Para lograr qe al menos ese momento ella se enfoque su atención en vos y uses todos tus encantos para seducirla, para qe ella te vea, qe te puedas ganar todo lo qe ella desee darte en ese momento, para ganarte un beso qe tanto estas buscando, para acercarte a ella, poder rozarla, acariciarle la piel, sacarle una sonrisa y qe todo sea merito tuyo, cosa qe ya no hace falta ser el mas fachero del mundo para empezar a tener fe en uno mismo en ese preciso instante.
Acabas de dar el primer paso, qe para mi es el mas difícil del día, ya qe no confiar suficiente en uno dificulta un poco las cosas, así qe anímate, después del primer paso viene lo mas lindo, ya te ganaste su atención, ella ya se fijo en vos, ya tuviste suerte, accedió hasta ese punto, qe siempre va a ser el punto qe ella quiera, hasta qe quiera darte todo, ahora te toca llegar hasta su corazón.
Acá puede haber mil formas de hacerlo, yo considero qe la mejor forma seria abrirte, dejar qe te vea tal cual sos, no ser otro, dejar qe te conozca esa persona a tal punto de qe pueda elegirte por lo qe sos y no por lo qe vendes, dejarla pasar a tu corazón, para qe ella pueda entregarte el suyo. Se necesita un poco de suerte, pero mientras seas humilde y generoso al momento de dar y recibir, la persona qe tenés en frente en algún momento se va a dar cuenta lo qe vales, se la puede llegar a jugar por vos, vas a lograr acercarte a su corazón, y podes lograr un montón de cosas qe nunca pensaste qe ella, esa qe no te registraba y qe vos tanto buscabas sin qe ella supiera, iba a hacer por vos, porque ella se la tiene qe jugar por vos, porque demostraste qe vales mucho.
Todo lo qe uno puede hacer desde el momento en qe siente, es impresionante, en ese momento qe necesitas del qe esta enfrente, lo podes lograr expresando eso qe sentís, abriéndote a la persona qe queres, decirle qe es la qe queres, qe queres poder tener la gracia suficiente para sacarle una sonrisa cada vez qe quiera, decirle lo lindo qe son sus gestos, y qe te gustaría memorizarlos para cuando no esta, qe esperarías por ella solo para darle tu afecto, tu cariño, tu amor, qe darías hasta lo qe te falta para volver a acariciarla, para lograr devolverle de alguna manera lo qe ella te dio sin siquiera darse cuenta, y todas las sonrisas qe expresaste solo cn saber qe ella esta perfecta.
Este es el momento en el qe esperamos qe ella se de cuenta de qe la persona qe tiene en frente es irrepetible, y inconcientemente una parte de su corazón pase a tener tu nombre y sea completamente tuyo.
Lo mas relajante empieza ahora, es el preciso momento en qe te dejas llevar, te dejas sentir, y empezas a disfrutar cn ella, disfrutar los días qe vengan soleados, porque son los qe mas se van a recordar, y en los días no tan lindos, hay qe volver a esforzarte para qe la relación, por la qe tanto luchaste se haga mas fuerte.
No te vas a arrepentir nunca de haberlo dado todo.
Leandro Daniel Papasidero 23/09/09
Buscando en soledad
Parece qe cuando uno esta solo, y se siente solo, es el peor momento para buscar a alguien.
Hoy, yo estoy acá, en frente de ella tratando de hacerla sentir algo por mi, buscándolo de las maneras mas tontas y menos eficaces.. Pero haciendo todo lo posible. Es qe en el momento de querer a alguien, y encontrar la manera mas eficaz de conseguirla nunca tuve un buen profesor..
Yo creo qe cuando qeres a alguien no vas a tener a otro qe te diga “y, no, así a ella no te la vas a ganar nunca, mejor hace esto” pero sin embargo todos soñamos cn aprender a encarar a la mujer qe tenés en frente, porque cuando la ves, algo en ella te atrae, te hace suyo, ves sus ojos y pensas encontrar todo en ellos, ahí empezas a acobardarte y echarte para atrás diciendo qe no es el momento, o qe no es para vos.
Pero te digo algo, el momento lo haces vos, si sentís algo por ella deja de temer por no saber qe es lo qe va a venir, puede qe de en serio sea para vos. ¿El método? Nadie lo sabe, por eso es qe ellas son todas distintas, se encargan de cada una tener una particularidad, pero pensas qe encontraste a ella, capaz qe no sabias qe iba a ser así, pensas qe iba a ser distinta, qe no tenia qe ser ella, pero ¿qe pasa cn lo qe uno siente? Ya la qe pensabas qe era, es distinta, no es peor ni mejor, solamente es distinta, ¿y como puede ser qe siga siendo la adecuada?, ¿de qe siga siendo para vos si no es la qe vos pensabas?
LO QE QIERO HOY ES ENCONTRAR A LA CHICA QE NO ESTOY BUSCANDO, porque se qe en ella puedo encontrar mas de lo qe pensaba, los ojos de antes se pueden volver estos ojos ¿cambiaria el color? No tengo idea, pero tienen otra luz, otro brillo, son distintos, y ahora son ellos los qe qeres, no es como un capricho, mas se da solo una vez, es cuando el corazón nos ayuda a elegir y empieza a tener mas razones qe la cabeza.
Hay veces, qe esa persona especial no cambia, qe seguis pensando qe es ella la persona qe qeres enamorar, y hacer brillar sus ojos por vos, y ahora volvemos al método, ¿qe método usamos para enamorar a ella qe es tan especial? Tenemos un arsenal de chamullos, ¿pero de qe valen si no estas siendo vos mismo? De nada valen, uno tiene qe, mediante algo, ir logrando qe el momento sea oportuno, en ese momento llega la confesión, lo qe nos expresa el corazón a nosotros y queremos decir, y si el corazón nos hablo, estamos en un apuro, empezamos a intimidarnos cn la situación, empezamos a no saber como hacer, se fue todo lo qe teníamos preparado al carajo, vos ya en ese momento qeres contarle qe tu corazón la eligió, y no hay chamullo qe valga si sentimos algo mucho mas fuerte, pero tenés qe lograr la aclimatación primero, tenés qe lograr hacer qe sea el momento oportuno para expresar todo lo qe sentís, y decir todo, no quedarte cn nada adentro.. ahí empezas a sentir qe los meses qe pasaste intentando lograr algo, dieron sus frutos, ahí es el momento en qe le haces caso al tonto qe esta saltando adentro tuyo y te grita qe le digas qe la qeres. Tardamos meses en hacerlo. Pero ese momento especial pudimos hablar de corazón y tratar de qe se entienda con el qe tiene enfrente.
Leandro Daniel Papasidero 22/09/2009
Hoy, yo estoy acá, en frente de ella tratando de hacerla sentir algo por mi, buscándolo de las maneras mas tontas y menos eficaces.. Pero haciendo todo lo posible. Es qe en el momento de querer a alguien, y encontrar la manera mas eficaz de conseguirla nunca tuve un buen profesor..
Yo creo qe cuando qeres a alguien no vas a tener a otro qe te diga “y, no, así a ella no te la vas a ganar nunca, mejor hace esto” pero sin embargo todos soñamos cn aprender a encarar a la mujer qe tenés en frente, porque cuando la ves, algo en ella te atrae, te hace suyo, ves sus ojos y pensas encontrar todo en ellos, ahí empezas a acobardarte y echarte para atrás diciendo qe no es el momento, o qe no es para vos.
Pero te digo algo, el momento lo haces vos, si sentís algo por ella deja de temer por no saber qe es lo qe va a venir, puede qe de en serio sea para vos. ¿El método? Nadie lo sabe, por eso es qe ellas son todas distintas, se encargan de cada una tener una particularidad, pero pensas qe encontraste a ella, capaz qe no sabias qe iba a ser así, pensas qe iba a ser distinta, qe no tenia qe ser ella, pero ¿qe pasa cn lo qe uno siente? Ya la qe pensabas qe era, es distinta, no es peor ni mejor, solamente es distinta, ¿y como puede ser qe siga siendo la adecuada?, ¿de qe siga siendo para vos si no es la qe vos pensabas?
LO QE QIERO HOY ES ENCONTRAR A LA CHICA QE NO ESTOY BUSCANDO, porque se qe en ella puedo encontrar mas de lo qe pensaba, los ojos de antes se pueden volver estos ojos ¿cambiaria el color? No tengo idea, pero tienen otra luz, otro brillo, son distintos, y ahora son ellos los qe qeres, no es como un capricho, mas se da solo una vez, es cuando el corazón nos ayuda a elegir y empieza a tener mas razones qe la cabeza.
Hay veces, qe esa persona especial no cambia, qe seguis pensando qe es ella la persona qe qeres enamorar, y hacer brillar sus ojos por vos, y ahora volvemos al método, ¿qe método usamos para enamorar a ella qe es tan especial? Tenemos un arsenal de chamullos, ¿pero de qe valen si no estas siendo vos mismo? De nada valen, uno tiene qe, mediante algo, ir logrando qe el momento sea oportuno, en ese momento llega la confesión, lo qe nos expresa el corazón a nosotros y queremos decir, y si el corazón nos hablo, estamos en un apuro, empezamos a intimidarnos cn la situación, empezamos a no saber como hacer, se fue todo lo qe teníamos preparado al carajo, vos ya en ese momento qeres contarle qe tu corazón la eligió, y no hay chamullo qe valga si sentimos algo mucho mas fuerte, pero tenés qe lograr la aclimatación primero, tenés qe lograr hacer qe sea el momento oportuno para expresar todo lo qe sentís, y decir todo, no quedarte cn nada adentro.. ahí empezas a sentir qe los meses qe pasaste intentando lograr algo, dieron sus frutos, ahí es el momento en qe le haces caso al tonto qe esta saltando adentro tuyo y te grita qe le digas qe la qeres. Tardamos meses en hacerlo. Pero ese momento especial pudimos hablar de corazón y tratar de qe se entienda con el qe tiene enfrente.
Leandro Daniel Papasidero 22/09/2009
¿Y por qué no?
(es lo primero que escribi, ya hace dos años)
¿Y por que no?
Y no recuerdo el porque. Pero me tire de lleno a sus brazos, y esperaba sentir una liberación, poder sacarme un peso enorme de encima, sacarme la carga qe llevaba en los hombros.. Algo por el estilo me paso.
Sentir algo y no decirlo, guardarlo, cuidarlo como si fuera algo de lo qe avergonzarse, cm si fuera un terrible secreto, eso no se compara en nada con saltar a una pileta sin antes saber si esta vacía, pero algo te motiva a hacerlo, te da la fuerza, el valor, vs sabes qe estas dispuesto a romperte la cabeza por ese algo qe te tiraste.. Ahí es cuando te das cuenta qe vale mas la pena golpearte e intentar levantarte con un aprendizaje para poder seguir peleando qe haberte callado tanto tiempo.
Ahí empezas a darte cuenta, recién, el verdadero valor de eso por lo qe estas dispuesto a saltar y tratar de volar, por mas qe por lo qe quisiste tirarte a la pileta haya sido tratar de cerrar una etapa, cuando saltaste.. lo qe empezas a querer es volar, es re abrir esa etapa qe qerias cerrar, y le das otro significado a la persona qe tenés en frente, le diste mas valor del qe tenia antes de tirarte, y por eso qeres empezar a volar, te toca esperar a modificar tu realidad, y sabes qe la crisis esta en frente ahora.. Tenés a tu disposición una serie de cambios.. Porque eso significa la crisis, etapa de cambios, tener el valor de haber saltado, me hace pensar qe todavía estoy en el aire, no me siento bien.. se qe estoy cayendo, pero acabo de tener el valor de querer hacerlo y pude, de querer modificar la realidad y esta en juego una nueva, de cambiar un montón de sentimientos escondidos y ponerlos en palabras, de expresarlos, de decirlos y poder estar en el aire intentando volar, y todavía no qiero caer.. Ahora me falta la ayuda de ese algo, la ayuda de ella qe genero tantos sentimientos, yo ya se qe tengo el valor para cambiar, para enfrentarme a la crisis y pelear por las cosas nuevas, pelear por qe sean mejores, pero.. ¿Solo podría volar? No, creo qe me esta haciendo falta algo, yo emprendí vuelo y ahora se convirtió en caída libre, me hace falta un paracaídas, una red de contención, me hace falta tu mano, para no dejarme caer, y poder volar junto a vos, pero.. ¿Estas lista? No lo estas, para estar listo, hay qe tener valor, hay qe tomar decisiones, hay qe tener la habilidad para reconocer en nosotros los sentimientos qe tenemos y tener el valor para expresarlos y decidir bien, creo qe si uno decide cn el corazón, no se arrepiente nunca de haberlo echo, y yo lo hice, y no me arrepiento por mas qe tenga un montón de cosas qe perder, yo tuve el valor de saltar, yo tengo el valor para poder pelearla en un momento adverso.. Porque lo qe me dio el valor, fueron los sentimientos qe conseguí un dia, hace ya mucho tiempo, qe no entiendo porqe.. Hace tanto qe están en mi cabeza, y no hay forma de negarlos, no tengo la oportunidad de cambiar de opinión, no tengo la oportunidad de querer menos, tengo esta chance, aunque haber volado es lo qe hace qe los sentimientos qe tenia antes hayan aumentado el tamaño al verte, y saltar se haya convertido en volar bajo, la caída ya va a ser dolorosa, por eso debo mantenerme en el aire un tiempo y volar mas alto si es necesario.. y estoy dispuesto a hacerlo..
Es lo qe estoy haciendo, tratar de volar mas alto aunque ya este cayendo.
En el trayecto al suelo me vienen solo preguntas a la cabeza.. ¿qe puedo aprender de este golpe?¿y si al caer no aprendí nada qe me ayude a levantarme después?¿tengo qe seguir intentando volar ahora?... ¿Y por qe no?
CREO QE A PARTIR DE AHORA MI REALIDAD ES TRATAR DE VOLAR.
Leandro Daniel Papasidero 15/9/09.
¿Y por que no?
Y no recuerdo el porque. Pero me tire de lleno a sus brazos, y esperaba sentir una liberación, poder sacarme un peso enorme de encima, sacarme la carga qe llevaba en los hombros.. Algo por el estilo me paso.
Sentir algo y no decirlo, guardarlo, cuidarlo como si fuera algo de lo qe avergonzarse, cm si fuera un terrible secreto, eso no se compara en nada con saltar a una pileta sin antes saber si esta vacía, pero algo te motiva a hacerlo, te da la fuerza, el valor, vs sabes qe estas dispuesto a romperte la cabeza por ese algo qe te tiraste.. Ahí es cuando te das cuenta qe vale mas la pena golpearte e intentar levantarte con un aprendizaje para poder seguir peleando qe haberte callado tanto tiempo.
Ahí empezas a darte cuenta, recién, el verdadero valor de eso por lo qe estas dispuesto a saltar y tratar de volar, por mas qe por lo qe quisiste tirarte a la pileta haya sido tratar de cerrar una etapa, cuando saltaste.. lo qe empezas a querer es volar, es re abrir esa etapa qe qerias cerrar, y le das otro significado a la persona qe tenés en frente, le diste mas valor del qe tenia antes de tirarte, y por eso qeres empezar a volar, te toca esperar a modificar tu realidad, y sabes qe la crisis esta en frente ahora.. Tenés a tu disposición una serie de cambios.. Porque eso significa la crisis, etapa de cambios, tener el valor de haber saltado, me hace pensar qe todavía estoy en el aire, no me siento bien.. se qe estoy cayendo, pero acabo de tener el valor de querer hacerlo y pude, de querer modificar la realidad y esta en juego una nueva, de cambiar un montón de sentimientos escondidos y ponerlos en palabras, de expresarlos, de decirlos y poder estar en el aire intentando volar, y todavía no qiero caer.. Ahora me falta la ayuda de ese algo, la ayuda de ella qe genero tantos sentimientos, yo ya se qe tengo el valor para cambiar, para enfrentarme a la crisis y pelear por las cosas nuevas, pelear por qe sean mejores, pero.. ¿Solo podría volar? No, creo qe me esta haciendo falta algo, yo emprendí vuelo y ahora se convirtió en caída libre, me hace falta un paracaídas, una red de contención, me hace falta tu mano, para no dejarme caer, y poder volar junto a vos, pero.. ¿Estas lista? No lo estas, para estar listo, hay qe tener valor, hay qe tomar decisiones, hay qe tener la habilidad para reconocer en nosotros los sentimientos qe tenemos y tener el valor para expresarlos y decidir bien, creo qe si uno decide cn el corazón, no se arrepiente nunca de haberlo echo, y yo lo hice, y no me arrepiento por mas qe tenga un montón de cosas qe perder, yo tuve el valor de saltar, yo tengo el valor para poder pelearla en un momento adverso.. Porque lo qe me dio el valor, fueron los sentimientos qe conseguí un dia, hace ya mucho tiempo, qe no entiendo porqe.. Hace tanto qe están en mi cabeza, y no hay forma de negarlos, no tengo la oportunidad de cambiar de opinión, no tengo la oportunidad de querer menos, tengo esta chance, aunque haber volado es lo qe hace qe los sentimientos qe tenia antes hayan aumentado el tamaño al verte, y saltar se haya convertido en volar bajo, la caída ya va a ser dolorosa, por eso debo mantenerme en el aire un tiempo y volar mas alto si es necesario.. y estoy dispuesto a hacerlo..
Es lo qe estoy haciendo, tratar de volar mas alto aunque ya este cayendo.
En el trayecto al suelo me vienen solo preguntas a la cabeza.. ¿qe puedo aprender de este golpe?¿y si al caer no aprendí nada qe me ayude a levantarme después?¿tengo qe seguir intentando volar ahora?... ¿Y por qe no?
CREO QE A PARTIR DE AHORA MI REALIDAD ES TRATAR DE VOLAR.
Leandro Daniel Papasidero 15/9/09.
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