martes, septiembre 06, 2011

Conquistar tu corazon

Presentación de Mateo:

Era una mañana lluviosa cuando se levanto para ir a la universidad, sin muchas ganas como era habitual en él, se calzo las zapatillas nuevas talle 43, se puso un jean viejo, que estaba en la cama, por encima de ellas tambaleándose por lo dormido, y la chomba rosa que tanto le gustaba, fue al baño, se lavo los dientes y la cara y sin desayunar siquiera emprendió viaje hacia su destino, como vivía cerca iba caminando hasta allá, y no uso el paraguas porque consideraba los paraguas que había en su casa muy ridículos y femeninos para su gusto, por lo tanto, apenas abrió la puerta comenzó a mojarse, al hacer 2 o 3 pasos ya estaba en plena lluvia torrencial y le empapo desde su pelo negro hasta las zapatillas nuevas, pero no le molestaba mojarse y le encantaba estar debajo de la lluvia.
Apenas llego a la universidad se vio reflejado en el espejo y trato de arreglarse un poco el pelo e intento secarse el rostro con la manga de la chomba, que estaba empapada, a él no le importo mucho estar empapado y se encamino hacia el aula por las escaleras, cuando entró, la profesora lo saludo con una sonrisa medio risueña, y un poco riéndose por lo mojado que se hallaba, y con un amigable “buenas noches Mateo”, por su habitual hora de llegada a esa clase, igual, se llevaba bien con la mayoría de las profesoras a pesar de su falta de puntualidad debido a su carisma y simpatía, y un poco a su facha de “rebelde” a pesar de ser un chico muy inteligente, Mateo conseguía sobresalir un poco en esas clases.
Entonces se sentó en un asiento vacío e intento prestar atención.



Presentación de Sofía:

En la clase, Mateo, perdió rápidamente la atención cuando vio a una muchacha que logro atraerla hacia ella, no estaba vestida de manera ridícula, como para llamarle la atención de manera graciosa, tampoco estaba muy producida como para llamarle la atención de manera seductora, ni era la más linda del lugar, pero sencillamente apenas la vio, apenas vio ese rodete en el pelo morocho de la muchacha, él quiso ver más, la chica se encontraba prestándole atención a la clase, mirando hacia el pizarrón, y él se hallaba unos cuantos asientos más atrás. Se quedo contemplándola esperando que se diera vuelta por algo, y de manera muy tonta intento llamar la atención, interrumpió la clase con algún comentario idiota, y ella, y algunas personas más, se dio vuelta riéndose de él. La profesora hizo que se callara y la clase siguió su curso, pero el logro su objetivo porque había podido verla a la cara, y no había apartado la vista de ella después de eso, lo deslumbraron los ojos de la morocha, eran de un color celeste como el cielo en un día sin nubes, y el quedo asombrado, aún no sabía el nombre de ella, sin embargo el se encontraba atraído.
Apenas termino la clase el estuvo ansioso por saber más de ella, pero se intimido y no logro acercarse demasiado o intentar entablar alguna conversación con poco sentido, si no que, a pesar de estar muy cerca de ella en el ascensor, se quedo callado y en un rincón observándola.
Sofía se llamaba la muchacha, era una chica bastante inteligente y se había dado cuenta que él la había estado observando y, lamentablemente para Mateo, ella no iba a ser la que se le acercara a hablar. Ya afuera de la universidad, ella siguió su camino hacia la parada del colectivo, y Mateo no perdió de vista a la morocha de ojos claros.



Chapter Three 8-)

Sofía ya se encontraba en el colectivo de vuelta a su casa, colgada, mirando por la ventana, se acordó del comentario boludo que había tirado Mateo en la clase, y le causaba gracia y se reía sola, cuando le sonó el celular, era su novio, y apenas contesto con su típico “hola amor” no lo sintió como otras veces pero siguió la conversación hasta bajar a una cuadra de su casa, donde la estaba esperando Alejandro, un muchacho alto, flaco y rubio, lo saludo con un beso en la boca y de la mano se fueron a su casa.

Mateo estaba llegando a la casa y en la universidad, antes de salir había estado averiguando un poco de quien era esta muchacha de ojos claros que tanto le había llamado la atención y había conseguido saber que se llamaba Sofía y que era el primer año de ella en la universidad.
Apenas llego a su casa, tiro los útiles al piso y se acostó en la cama boca arriba mirando el techo y sin moverse por un segundo ni dejar de pensar en ella.
Así pasaron algunos días hasta que la volvió a ver, esta vez el día ayudaba un poco, esa mañana era soleada y esta vez llego seco al aula y temprano, así que se ubico en uno de los asientos de atrás y apenas llego Sofía se sentó a su lado. Él, intimidado por la muchacha logro articular solamente un “Hola” y se mantuvo callado el resto de la clase.
A Sofía ya le habían comentado que él había estado preguntando por ella y se había sentado al lado de él esperando que le pregunte a ella misma si tanto le interesaba, pero no hubo conversación en ese momento más larga que algún comentario tonto o alguna pregunta acerca del tema que estaban dictando en la clase.
Ellos se encontraban juntos en dos materias, por lo tanto dos veces a la semana se veían mínimo, así que Mateo considero que no era urgente conocerla de repente y que podría ser gradual su acercamiento hacia ella, lo que el aún no sabía era que ella tenía novio y que le iba a costar bastante poder acercarse de la manera que él quería.

Capitulo Cuatro

Era una noche estrellada, y Sofía estaba discutiendo con Alejandro, debido a que él había notado una diferencia en ella, sentía que estaba un poco más distante y que se paseaba mucho por la universidad, sin prestarle mucha atención, y debido a que él era demasiado celoso, le armo una escena planteándole lo que sentía y que no quería estar más con ella, porque ella no lo quería mas y no le prestaba atención, a ella no le gusto nada eso que decía Alejandro, pero hizo de todo para calmarlo y que sepa que lo quería, así que se le pasaron esos celos ridículos no tan ridículos y siguieron juntos.
Al día siguiente, ella volvió a sentarse al lado de Mateo, y debido a que él se encontraba un poco más suelto a entablar alguna conversación y hablarle, ella empezó a entablar cierto vinculo con él, y también a verlo un poco más lindo, más simpático, y distinto, él ya no estaba tan tenso a su lado como la última vez que compartieron la clase.
Al salir del aula, juntos fueron conversando por las escaleras hasta llegar afuera del edificio central de la universidad, donde desgraciadamente para Sofía se hallaba el celoso de su novio, los estaba observando mientras venían riéndose y muy cerquita uno del otro, e intuitivamente pensando que Mateo era competencia se acerco a ella, la abrazo y le dio un beso en la boca delante suyo haciendo ver que ella “era suya” con un gesto muy posesivo para Mateo, cosa que no le gusto nada. Despidiéndose él saludo con un cortante “nos vemos” dirigiéndose a Sofía y emprendió camino a su casa.
Sofía lo observo alejarse y a pesar de que a ella tampoco le había gustado la manera en la que se acerco Alejandro, sin hacer ningún reproche lo tomo de la mano y se marcharon de la universidad.

Capitulo Quinto

Estaba oscuro y esa noche volvía a hacer frio y a llover, Mateo había estado acostado la mayor parte del día y no se sentía muy bien, al fin y al cabo, ella tenía novio, y él consideraba cada vez más difícil que ella pueda ser suya y ya no sabía qué hacer, estaba triste, sentía que ya no tenía ideas para conquistarla, y no pudo dormir bien, al otro día apenas se levanto, como sabía que no iba a verla, se recostó nuevamente y no asistió a la universidad, y así el resto de la mañana, pero luego cuando se levanto, considero distinto la noticia de que ella tenía novio y no le importo tanto esta vez, solamente sería una dificultad mas para lograr su objetivo, y lo que más cuesta, mas se disfruta.
A penas la viera al otro día, ya tenía pensado en pedirle el teléfono para poder comunicarse un poco más seguido, alguna tarde o noche que ella estuviera sola, y pensaba que así, sería una buena primera maniobra para “apurar” un poco lo que iba a ser entablar algo similar a una relación.
Entonces ese día comenzó a ser normal nuevamente, se levanto, agarro los útiles, termino un trabajo práctico que tenía pendiente y luego se fue a trabajar.
Por otro lado, Sofía se hallaba sola en la casa, y ese día no quiso ver a Alejandro con la excusa de que tenía que terminar unas cosas de la universidad y descubrió que Mateo estaba ocupando un lugarcito en su cabeza, y se alegró de que lo vería al día siguiente.

Capitulo Seis

Esa mañana volvió a ser lluviosa y ruidosa, con relámpagos y truenos que asustaban bastante a Sofía, apenas llego ella al aula, había no más de 4 personas y fue derechito a sentarse donde se estaba volviendo habitual ubicarse con Mateo.
Ya había comenzado la clase, y él aún no llegaba, pero Sofía le estaba guardando un lugar a su lado, el salón ya estaba repleto cuando Mateo llego empapado nuevamente y cuando lo vio Sofía ella se dio cuenta de que el lugar que Mateo ocupaba en su cabeza era un poco más grande de lo que esperaba.
Él entró, saludo a la profesora con una sonrisa picara, seguido del habitual “buenas noches Mateo” de la profesora, y fue a sentarse al lado de Sofía, la saludo con un beso en el cachete y comenzó a sacar los útiles para comenzar con la toma de apuntes, cuando el ya estaba acomodado, un trueno muy sonoro retumbo en todo el salón, y Sofía por reacción se aferro al brazo de él, luego soltándolo despacito le pidió disculpas por su comportamiento miedoso, y le conto de su miedo hacia los truenos, Mateo no se molesto para nada del agarrón, y lo sintió muy a gusto.
La mañana fue normal, ellos hablaron como siempre con risas y algunos chistes, Mateo ya le había pedido su número, pero ella no se lo quiso dar, en cambio, mas tarde le pidió el suyo, lo agendó y le prometió que esa tarde lo llamaría cuando estuviese sola.

Capitulo Siete

Sofía, desde que llego a su casa, había pasado la mayor parte del día discutiendo con su novio, Alejandro, se encontraba muy perseguido respecto a su amistad con Mateo, y estaba a tal punto celoso, que le decía a ella que deje de hablarle, así, parecía que la relación no iba a mejorar.
Cuando estuvo sola, a pesar de que no se sentía demasiado bien como para hablar con alguien, ella llamo a Mateo, y comenzaron a entablar una conversación larga, en la cual ella le comento algunos de sus problemas, obviando lo que Alejandro quería, porque eso no se hallaba dentro de sus planes. Mateo le comentó su opinión respecto a sus problemas y a ella no le gustaba mucho lo que él decía, pero sabía que en más de una ocasión estaba acertando con lo que opinaba.
Ahora se podría decir que se estaban haciendo “amigos”, aunque había algunos sentimientos, además de esa amistad, que ponían a la relación en otro nivel, y poco a poco, cada día que pasaba ellos se iban conociendo más, y acercando a lo que sería un desenlace distinto a la relación de amistad que tenían.
Ya eran casi las dos de la madrugada cuando se dieron cuenta, y se saludaron y acordaron verse a la mañana siguiente en la universidad.
Mateo, luego de ese largo día, entre la universidad y el trabajo, se acostó muy cansado y no tardo en dormirse.

Capitulo Ocho

Estaba en una plaza, al lado de Sofía, sentados en un banco de madera blanco, hablando acerca de la vida, nada fuera de lo común, pero sonriendo y compartiendo desde chistes, a chismes de la universidad, y lo que sea que les pasaba por la mente en ese instante, muy risueños y felices. El lugar era inmenso, un parque con enormes arboles muy cargados de hojas que proporcionaban amplios espacios con sombras para disfrutar de ese soleado y caluroso día. Entonces se tiraron al pasto, ambos mirando para arriba, observando el contraste del verde de los arboles con el celeste de un cielo despejado de nubes, era un paisaje de postal, extraordinario y sumidos en su belleza, pero Mateo hallaba esa delicadeza del cielo en los ojos de Sofía y comenzó a acercarse, quedando a tan solo unos centímetros de los labios de ella, mientras le acariciaba el pelo y dirigía sus manos hacia su rostro que se tornaba con un poco de rubor, y lo agarró dispuesto a besarla.. Ahí fue cuando despertó,
Se levanto de la cama, y luego del desayuno y sus quehaceres matutinos, se dirigió a la universidad a encontrarse con Sofía que lo estaría esperando en la entrada de la universidad como habían acordado la noche anterior. Y sintiéndose un poco mal por haber despertado, y a la vez bien por haber tenido semejante sueño, se encamino al comienzo de un lindo y soleado día.

Capitulo Nueve

Apenas llegó Mateo, Sofía se encontraba sentada y como el día era bastante caloroso, se hallaba vestida con una pollera de jean lo suficientemente larga como para mostrar la rodilla, y una camisita con el escote pronunciado para mostrar no más de lo necesario.
Él se quedo observando como un tonto por un segundo, antes de ir a saludarla con un beso, mientras le comentaba que la conversación del día anterior le había parecido muy linda y que le encantaría volver a hacerlo, ella estuvo de acuerdo en eso, y así hablaron hasta llegar al aula, mientras Mateo se mordía los labios tratando de aguantarse las palabras que tenía muchas ganas de decir “que linda que estas” “sos hermosa” y demás variantes para elogiarla y decirle lo mucho que le gustaba.
Ya al llegar al aula, los dos entraron en silencio, y se quedaron así el resto de la clase, escuchando y tratando de prestar atención.
Mateo, a pesar de lo que le costaba concentrarse con ella cerca, hizo todo lo posible y comenzó a tomar apuntes. La que no se pudo concentrar en esa ocasión fue Sofía, había quedado fascinada con la charla del día anterior, había encontrado en Mateo alguien más a parte de ese “rebelde” que era por fuera, había encontrado una persona que era un buen compañero, un chico que lograba comprenderla, o hacer el intento por lograrlo aunque a veces le costaba, y por eso, para ella, él era mucho más que una cara bonita y ya estaba pensando en la charla que podrían tener a la noche.

Capitulo Diez

Al mediodía, apenas ella bajo del colectivo, estaba Alejandro esperándola para ir a comer juntos, ella no dejaba de pensar en Mateo a pesar de estar con él, y sin embargo, fueron caminando juntos hasta un Mc que había a un par de cuadras.
Pasaron por un parque y ella aun sin sacarse a Mateo de la cabeza, considero ese lugar de lo más acogedor como para hablar y pasar un rato en paz con él, y se lo diría en cuanto se animara.
Mateo, al salir de la universidad, fue derecho al trabajo, ese día tenía que entrar más temprano para cubrir a un compañero, así que tuvo la cabeza ocupada, aunque de vez en cuando pensaba en Sofía, y le intrigaba saber que estaría haciendo, por lo tanto pensó en llamarla esta noche, y siguió trabajando.
Cuando llego a la casa y pensó en llamarla, se dio cuenta que el aun no tenía el numero, pero espero que lo llame ella.
Esa noche el se fue a dormir tarde, pero ella no lo llamo, y definitivamente, la próxima vez que la viera conseguiría su número para llamarla él.
Sofía no lo había llamado la noche esa debido a que se acostó temprano, muy cansada, luego de haber tenido un día agotador de peleas con el novio, otra vez, las cosas no estaban bien.

CAPITULO FINAL

Habían pasado un par de días cuando se cruzaron nuevamente en el aula, y como era habitual en todas las clases que compartían, se sentaron juntos.
Sofía había estado muy callada, y Mateo se dio cuenta rápidamente que ella no se sentía muy bien, así que decidió no molestarla y se reservo a pensar que le estaría sucediendo.
Cuando salieron del aula no aguanto más y le pregunto porque había estado tan callada y, a pesar de que ella había dicho que nada le sucedía, volvió a interrogarla, llegaron a la parada del colectivo que tenía que tomar ella, y el, aunque se sentía muy molesto, le prometió que la seguiría hasta que ella le cuente todo respecto a cómo se sentía, y le mostró una sonrisa imposible de rechazar, ella accedió y siguieron su camino mientras le contaba.
Para Sofía fue el momento indicado para decir que había visto un lugar cerca, muy lindo, como para ir a hablar tranquilos, así que lo llevo hasta el parque que había visto unos días atrás y comenzaron a hablar, y Mateo la escuchaba muy atento.
Habían pasado no más de una hora allí sentados, cuando Alejandro los vio hablando en un banco blanco de madera, se acerco a ellos y sin decir una palabra le arrojo una trompada directa a la cabeza a mateo, este no la vio venir en ningún momento y termino tendido en el suelo y Sofía sin dudarlo en ningún momento, le dijo a Alejandro que se marchara, y que no volviera nunca más a acercarse a ella, este se alejo y sin mirar atrás no volvió más. Ella se acerco a Mateo, este la observo mientras ella se arrojaba al pasto a su lado, y luego todo se dio muy repentino, el contraste del color verde con los arboles con el celeste del cielo despejado de nubes hizo un paisaje extraordinario, pero a él lo que más lo deleito fue la delicadeza del cielo en los ojos de Sofía, y la forma en la que se movía hacia él, quedando a tan solo unos centímetros de su rostro, Mateo, sin darse cuenta estiro los brazos hacia su cabello, lo acaricio, y la tomo de la cara acercándola hacia el muy suavecito, lentamente el también fue acercándose y la beso, esta vez no era un sueño y a pesar que las cosas no habían salido de manera perfecta y le había costado bastante llegar a ese momento, la satisfacción que tuvo al besarla, no hubiese sido lo mismo, debido a que “sin lo amargo, lo dulce no es tan dulce”.

Lean Papasidero 17 al 22 de Abril de 2010

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