miércoles, noviembre 23, 2011

En busca de la felicidad




Nuevamente me acosté, cansado luego de un largo día fatigante tratando de encontrarte sin buenos resultados.
La noche se me hacía cada vez más oscura a medida que el tiempo transcurría y mi mente se retorcía incesantemente en su pequeño espacio tratando de esbozar algún nuevo plan.
Ya no bastaba con salir a buscar aquella sonrisa sin rostro que se me presentaba solamente en sueños, en cada momento onírico que recordaba al despertar.
Pero éste último fue distinto, no solo me desperté pensando en ella, si no sabiendo que ella pensaba en mí, y me levante sintiendo que también estaría tras de mí, buscándome.
Así es que me dispuse a esperar, a descansar por un momento de esta búsqueda vana e insaciable, y tratar de encontrarme a mí mismo, ser una mejor edición de lo que puedo llegar a ser para cuando te encuentre, para cuando nos encontremos. Alcanzar las metas personales que tenga, para que no me queden objetivos por cumplir en ese momento.
No te conozco, pero entiendo que sos especial, que no eres como el resto, y así tímida como yo al momento de encarar esta búsqueda. Por eso es que necesité mejorarla cada día, improvisar nuevos caminos, tomar atajos, volver sobre lo andado para ver si en realidad estamos en tiempos distintos, y fue así también como otra vez me sentaba a esperar, por temor a buscarte y no estar cuando vos me busques, esperar por ti, por esa sonrisa que en mis sueños parece ser tan necesaria y a su vez necesita de mí para mantenerse risueña, ahí es el lugar donde te encuentro más seguido, y por miedo a que no seas real estoy dejando de soñar.
Ya no sueño con grandes páramos nevados y cielos estrellados, tampoco con caminatas en la playa bajo la luz de la luna, en cambio lo hago con días más habituales, no necesariamente rutinarios, pero siempre en tu compañía, sea en un día soleado, con nubes o lluvioso, sea bajo esa lluvia o dentro del jardín de invierno de la casa en la costa mientras miramos el mar.
Sueño con esa sonrisa para levantarme con una similar en mi rostro y ya no importa el paisaje mientras te espero.
A partir de este momento, me sentare a esperar por tu llegada, pero no con los brazos cruzados, cada día que pase, cada día que concluya y yo me tenga que ir a acostar sin noticias de tu llegada, te escribiré algo, no sabría como componer una canción o escribir un poema muy lindo, pero frase a frase vas a poder leer toda mi búsqueda por vos, por esa sonrisa y por mi felicidad.

Lean Papasidero 24/11/11.

jueves, noviembre 10, 2011

Era ella mi paraíso

Se me hacía que era verano, el agua salada escurriéndose entre mis pies, la arena mezclándose con el mar a medida que este se arrimaba a la orilla con cada ola, me decía que me encontraba en un lugar de ensueños, una playa caribeña podría haber sido una descripción exacta del paisaje, pero no era del todo cierto, era aún mejor.
No estaban las grandes palmeras con sus hamacas, sus limbos y sus cocos, y el día no tenía el típico clima tropical debido a las grandes nubes.
Había un árbol en lugar de eso, era de inmensas dimensiones, cuyo follaje proporcionaba una gran sombra y era raro que la playa sea su terreno para echar raíces, pero era una de las cosas que hacía a la zona especial.
Estaba lloviendo, pero detrás de cada nube una mota de luz se filtraba y se asomaba para que en conjunto formen un bello arcoíris de todos colores en el cielo.
Me hallaba sentado, con los brazos cruzados sobre las rodillas flexionadas, tomando una posición cómoda a medida que observaba el hermoso paisaje al resguardo de aquel viejo árbol que me cubría de la lluvia y el sol. Y pude ver como cada gota que se formaba en aquellas hojas encerraba una parte del arcoíris que se desplegaba a lo largo de ese cielo multicolor.
Me descubrí en ese lugar, una zona muy espaciosa como para que yo sea su único habitante, entonces decidí pararme y comenzar a caminar, no emprendí dirección alguna, si no que solamente iba caminando por la orilla del mar, mientras el agua cálida y cristalina me mojaba los pies, y la lluvia incesante me mojaba el resto del cuerpo.
Fue en ese preciso momento que la vi, a lo lejos, borrosa por la lluvia que nos separaba y dispuse de acercarme para ver con quien estaba compartiendo aquel hermoso lugar. Fue así, como a paso lento y medio temeroso fui hacia su encuentro, me acerque hasta llegar a un par de metros de su ubicación.Ella me miraba, y yo no podía apartar mi vista de sus ojos, y fue entonces cuando desperté.
Me di cuenta que era ella mi paraíso, que podía iluminar ese lugar, que yo podía decorarlo como sea en sueños, pero era ella la que lo iba a hacer especial, y sabiendo que era la que siempre había soñado me levante.

Lean Papasidero 10/11/11

martes, septiembre 06, 2011

Luego de un extenso periodo sin escribir, empece con estas ultimas dos.
siendo esta ultima de hace 3 dias.
todos los relatos fueron escritos en mi habitacion, desde mi tres por tres.

Aprendiendo a volar

Es de mañana, y a pesar que el cielo tiene su mejor celeste allá arriba, lo veo gris, lo veo nublado. El granizo de la mañana no se compara con esta tormenta que se viene asomando allá a lo lejos.
Afuera, el sol se levanta con fuerza arrolladora, alumbrando cada rincón desde el este, queriendo entrar a través de mi cortina, pero aquí adentro la nube gris parece el impenetrable muro de una prisión de alta seguridad, que encarcela cada sentimiento, deseo o pensamiento de los que quieren ser libres.
Ya llega el mediodía, el sol está en su punto más alto, ya nada se escapa de su luz, las cortinas no quieren dejarlo pasar, y la nube a pesar de su fortaleza y opresión hacia el interior permiten una suerte de libertad condicional a los deseos, los libera de a ratos, dándose pequeños recesos en su labor por encarcelarlos, pero no permite su libre expresión en ningún momento.
Algunas nubes blancas como el algodón recorren lentamente el cielo revelando la brisa que las empuja y hace que bailen a lo largo y ancho del espacio, esa brisa que acá dentro es un remolino feroz, un tornado represor, que mutila todo pensamiento de luz que se aproxima a la superficie, tratando de dejarlos bien encerrados dentro de mi cabeza. Me hace sentir débil por la simple decepción de que mis pensamientos aún no pueden volar como aquellas nubes a pesar de sus desesperados intentos de asomarse a aquel cielo despejado que se encuentra pasando este gran muro de concreto.
Llegando al atardecer que se ve con sus reflejos rojizos en todo el horizonte indicando que aquel día primaveral estaba llegando a su fin, en mi cuarto la nube se encuentra repleta de oscuridad, lo que hacía parecer desde temprano ser de noche, y los sentimientos reaccionaron a su impotencia, y a su falta de aptitudes por no poder volar, con un llanto que desencadeno aquella tormenta que tanto se esperaba. Inundándose ríos por las lágrimas que recorrieron mi rostro, fluyendo y diluyendo esa nube, ese muro de concreto que ya no parece ser tan fuerte, y no puede contener mis sentimientos.
Al último reflejo de luz rojizo se lo vio escapar dentro de la azul noche, dejando así un prefacio perfecto, una presentación formal al cielo azul estrellado.
Aquí dentro se logra vislumbrar a la luna asomándose a mi ventana, llena de los pensamientos que ya no pudo encarcelar la prisión aquella, la nube que se había disuelto con los acaudalados ríos que la diluyeron bajo su mirada, la mirada de la luna en toda su plenitud, radiante y hermosa, y así comienza a ascender, se aleja de mi ventana flotando, enseñándole a mis pensamientos, deseos y sentimientos a volar, a flotar en el aire y mantenerse libres, para que la próxima vez, si es que hay una próxima vez, no se dejen abatir, no se dejen avasallar por nadie que trate de encarcelarlos, que no se dejen cubrir por las nubes más oscuras, y puedan escaparse de cualquier prisión volando, mantenerle esas esperanzas a mis deseos, que logran escapar, vencer y llegar al cielo, junto con esa luna que les enseño a saberse capaces de disolver el concreto de cualquier barrera que los contenga.

Lean Papasidero 04/09/2011

Y así es que podrás entender luna como, desde que te vi, no puedo parar de escribir.

El cielo en el suelo

En el cielo, la noche se acercaba con rapidez, el sol comenzaba a ocultarse tras el telón que le formaban las nubes de un tono rojizo.
En el suelo, venia yo caminando, mientras observaba crecer ante mis ojos una sucesión de edificios algo antiguos, demasiado altos, y con muchas ventanas de distintos tamaños, las cuales muchas se hallaban ya iluminadas, a pesar de que la oscuridad no había llegado a abarcar toda la zona, al igual que los faros que adornaban las distintas aceras también encendidos y combatiendo la oscuridad que poco a poco se asomaba.
vaya uno a saber que pasaba dentro de esas habitaciones, pero yo estaba concentrado en una ventana en particular, solamente me fijaba en la más grande del tercer piso, adornada con un balcón, que se encontraba justo en la parte central del edificio más pequeño de los 4 edificios que había a sus alrededores.
Aun no se encendía esa luz, dando la sensación de que en su interior no había nadie.
Fuera, me encontraba sentado en un banco, en la acera justo enfrente de aquella ventana, mientras un estrecho rio se encontraba separando ambas veredas, unidas por un pequeño puente de piedra que estaba a tan solo unos metros de mi posición.
En el rio, transitaban con el anochecer a sus espaldas, los venecianos que volvían sus góndolas a sus respectivos puertos, luego de un día de intenso calor.
Pasado un tiempo, yo seguía en el banco de cemento, bajo un árbol que ya no hacia sombra, pero mantenía el fresco del día, cuando por fin la luz de la habitación se encendió, y tras las cortinas pude reconocer enseguida tu figura, acercándote hacia el alfeizar de la ventana para abrirla y dejar pasar un poco de aire fresco dentro de la calurosa habitación, y pude observarte luego de cruzar la cortina y asomarte al balcón.
Me observaste a lo lejos y nos reconocimos enseguida, hace ya algún tiempo que yo te buscaba, desde aquel momento que te vi por primera vez, momento en el cual grabe tu sonrisa en mi memoria y no la pude olvidar.
Entonces muy decidido te mire, y observe tus gestos durante aproximadamente un minuto de manera atónita, tenias la misma sonrisa en tu rostro que demostraba lo feliz que sos, y no pude evitarlo y embobado te sonreí, te ofrecí mi mejor sonrisa, la mas grande para que la veas a lo lejos, no sé ni cómo, ni porque, ni durante cuánto tiempo estuve así, de hecho estuve ensimismado un largo rato en mis pensamientos cuando repentinamente ya no estabas en aquel balcón, te busque en las demás ventanas y no te vi, cuando estaba a punto de retirarme, no pude evitar sorprenderme al reconocerte nuevamente cruzando el puente, mientras bajabas por esa pequeña escalera de piedra, me pare torpemente, y me encamine hacia vos, venias directamente hacia mí, nunca supiste lo mucho que te había buscado y tampoco lo preguntaste , solamente te acercaste y me besaste en los labios, llevándome a un lugar desconocido para mi, estaba perdido en ningún lugar, desaparecido en ningún momento, y no entendía cómo es que había pasado, definitivamente esperaría otros mil días para volver a darte ese primer beso una y otra, y otra vez.
Así la tarde dio paso a la noche, donde la oscuridad había reinado, y los faroles adornaban las aceras con una tenue luz anaranjada. La luna salió justo en el espacio que quedaba encima del edificio más pequeño entre los edificios altísimos que lo rodeaban, reflejándose en el oscuro y estrecho rio que separaba las aceras, mientras los vecinos asomaban a sus ventanas, para ver el inicio de una linda historia que comenzó esa misma noche, con ese mismo primer beso, y que la iban a poder recordar cada vez que observaran los nombres que dejamos grabados en el árbol que se encontraba más próximo a la orilla del rio.

Lean Papasidero 02/07/11.
Mis relatos hasta el 2010, se nota una leve mejoria en cuanto a las estructuras gramaticales, y un poco mas extendido el vocabulario, pero no mucho xD jaj

Just a little kiss

Comenzaría acercandome suavemente hacia tu rostro, con una caricia recorriendo lentamente tus mejillas, tus suaves mejillas y llegaría a tus labios, donde plantaría junto a mis dedos un beso en forma lenta y silenciosa, de manera muy tierna, y luego, poquito a poco me alejaría para apreciar tu reacción de manera muy extasiada, mientras espero que con una sonrisa me des permiso para volver a acercarme con un beso, esta vez más prolongado y directo a tu boca, donde esperaría una amable devolución del mismo, a su vez mi mano inevitablemente estaría por recorrer tu cabello, estaría por jugar con tu pelo, y llegaría al cuello, mientras que mi boca apresa la comisura inferior de tus labios donde dejaría mi marca con una leve mordedura, tratando de que no te duela por el solo hecho de no lastimarte, pero a la vez deseando que lo sientas, desde el cuello mi mano llegaría a tu boca, acariciándote el labio con un gesto de disculpas, pero sabiendo y deseando que te haya gustado, que te haya sido especial, y esta vez sin esperar ningún permiso, mi mano se dirigiría a tu cintura, trayéndote hacia mí con un poco de fuerza, acercándote a mí, y te besaría nuevamente, retomando el camino que antes habían emprendido mis manos, recorriendo lentamente la suavidad de tu rostro con mis labios, y bajando hacia tu cuello muy despacio, mientras llego a la zona donde nace el cuello mismo dispuesto a recorrer nuevamente el camino hacia arriba, o bien preparado para explorar nuevos horizontes.

Lean Papasidero 09/12/2010

Destino

La verdad, no tengo plena fe en lo que respecta al destino, en cambio, podría llegar a creer que es más bien una guía, y el destino lo podemos construir solo nosotros mismos, encararlo de distintas maneras, ya sea mediante decisiones, acciones, o actitudes que tomamos o tenemos incorporadas. Cada uno puede elegir su propio destino si lo desea, y si se anima, creo que nadie debería decir que está destinado a algún hecho, a alguna posición a la que llegar, nadie está destinado a ser alguien que no quiere ser, el destino lo armamos nosotros, tenemos que tomar el control, y saber qué es lo que uno quiere, el deseo ese es lo que va a impulsar a llevarlo hasta su finalización, a llevarlo hasta concretar ese deseo, para producir lo que realmente “estamos destinados a”. Uno no podría estar destinado a un empleo mediocre, estar destinado a ser infeliz con una pareja que no cumple con tus necesidades, uno no puede estar destinado a ser, si no a lo que quiere lograr, a lo que realmente quiere ser, no puedo quedarme satisfecho conmigo mismo, si todavía no alcanzo a ser quien en realidad quiero ser. No puedo quedarme con mi trabajo, si la verdad que este trabajo no me llena, no me produce un placer, no estoy haciendo lo que yo quiero. No puedo quedarme con mi pareja, si la verdad que mi pareja no es lo que merezco, si creo merecer algo mejor, si quiero a una persona que sea distinta, si quiero una persona que realmente me llene. Al conformarte con una situación que no es la que realmente quieres, es cuando el destino empieza a frenarte, si piensas que ese es tu destino, es cuando definitivamente estas siendo débil, estas dejándote creer que vos no mereces algo mejor, cuando lo que realmente desea cada uno, es lo que lo va a llevar a hacer un destino mejor. La vida es un juego, en la cual cada decisión te lleva a un final distinto, por lo tanto, trata de que cualquiera sea el final al que vas a llegar, que ese final te caracterice, te muestre como eres, y sea un final en el cual vas a estar lleno de satisfacción, cualquier final al que llegues, que sea el final al cual deseas llegar, nunca te quedes en la mitad, porque ese no es tu destino.

Imposible no sonreír

Segunda carta sin destinatario:
          Podría decirse que esta es la segunda vez que escribo una carta, a pesar de que no sea del todo cierto. Podría decir que esta no va a ser la última que escriba, pero tampoco estaría siendo del todo sincero, porque no sé hasta cuando estaré pensando en vos.
          Pero me acuesto a escribir nuevamente, y te cuento que me vuelvo a desvelar por vos, como hace ya bastante que te escribí por primera vez, en aquella noche similar a la de hoy, una noche un poco nublada, con ambiente de que va a llover, y el olor a la tierra mojada.
          Y siento entonces la necesidad de escribir esto, porque siento que algo me está pasando, algo interesante, podría decirse que tampoco es la primera vez que me pasa, pero que mejor que decirte que podes ser la primera si eso te hace endulzar los oídos, pero me asusta que esto sea igual a aquella vez que me paso, me asusta que esto vaya a terminar en lo mismo, a pesar de que sea distinto, de que yo haya tenido una maduración personal, y de que vos no seas la misma persona, esto es lo que me hace seguir adelante, seguir sin tener miedo otra vez.
          Sé que me voy a tener que esforzar para conseguirlo, pero me veo a mi mismo con mucha más fuerza que antes, y estoy dispuesto a intentarlo las veces que sea necesario para esta vez lograrlo, volverme a jugar por un sentimiento y tratar de conseguir algo de vos.
          Creo que mi imaginación no alcanza para fantasear como seria el momento en sí, en el cual estemos cerca, el momento en el que por fin haya podido acercarme lo suficiente a vos, estar ahí, saber si es real, ¿serías real? ¿O estaría soñando?
          Creo que en ese momento estaría necesitando tu ayuda, te pediría que me acaricies, que te acerques mas, que me beses, que me hagas saber que estoy vivo, que estoy al lado tuyo, que cuando te acerques, el momento sea el que vos sola puedas imaginar, que vaya mas allá de tu imaginación, que trascienda la imaginación de los dos, y que sea un momento único.
          No podría estar pensando en otra cosa que no sea acariciarte, besarte, y devolverte todo lo que me haces sentir, tratando de explicarme mediante gestos y palabras lo que vos me das, y poder entregarte eso y mucho mas, saber que lo que estoy haciendo puede producirte una sonrisa, que te produce satisfacción, poder verte feliz, se me haría imposible no sonreír.
          No tengo ninguna duda de que el momento para mí va a ser único, de que ese momento lo voy a disfrutar como ningún otro, como ninguna vez en la vida, ya sea en el sueño, o ya seas real, no podría estar más contento de verte sonriendo una y otra, y otra vez, eso podría lograr que el sueño, sea simplemente el sueño más lindo, o la realidad, sea maravillosamente un sueño.
          Así es como me encantaría convertir un momento especial para mí, en un momento especial para los dos, un momento que no tenga posibilidad de ser olvidado. Ya que siempre me lo voy a acordar.

Conquistar tu corazon

Presentación de Mateo:

Era una mañana lluviosa cuando se levanto para ir a la universidad, sin muchas ganas como era habitual en él, se calzo las zapatillas nuevas talle 43, se puso un jean viejo, que estaba en la cama, por encima de ellas tambaleándose por lo dormido, y la chomba rosa que tanto le gustaba, fue al baño, se lavo los dientes y la cara y sin desayunar siquiera emprendió viaje hacia su destino, como vivía cerca iba caminando hasta allá, y no uso el paraguas porque consideraba los paraguas que había en su casa muy ridículos y femeninos para su gusto, por lo tanto, apenas abrió la puerta comenzó a mojarse, al hacer 2 o 3 pasos ya estaba en plena lluvia torrencial y le empapo desde su pelo negro hasta las zapatillas nuevas, pero no le molestaba mojarse y le encantaba estar debajo de la lluvia.
Apenas llego a la universidad se vio reflejado en el espejo y trato de arreglarse un poco el pelo e intento secarse el rostro con la manga de la chomba, que estaba empapada, a él no le importo mucho estar empapado y se encamino hacia el aula por las escaleras, cuando entró, la profesora lo saludo con una sonrisa medio risueña, y un poco riéndose por lo mojado que se hallaba, y con un amigable “buenas noches Mateo”, por su habitual hora de llegada a esa clase, igual, se llevaba bien con la mayoría de las profesoras a pesar de su falta de puntualidad debido a su carisma y simpatía, y un poco a su facha de “rebelde” a pesar de ser un chico muy inteligente, Mateo conseguía sobresalir un poco en esas clases.
Entonces se sentó en un asiento vacío e intento prestar atención.



Presentación de Sofía:

En la clase, Mateo, perdió rápidamente la atención cuando vio a una muchacha que logro atraerla hacia ella, no estaba vestida de manera ridícula, como para llamarle la atención de manera graciosa, tampoco estaba muy producida como para llamarle la atención de manera seductora, ni era la más linda del lugar, pero sencillamente apenas la vio, apenas vio ese rodete en el pelo morocho de la muchacha, él quiso ver más, la chica se encontraba prestándole atención a la clase, mirando hacia el pizarrón, y él se hallaba unos cuantos asientos más atrás. Se quedo contemplándola esperando que se diera vuelta por algo, y de manera muy tonta intento llamar la atención, interrumpió la clase con algún comentario idiota, y ella, y algunas personas más, se dio vuelta riéndose de él. La profesora hizo que se callara y la clase siguió su curso, pero el logro su objetivo porque había podido verla a la cara, y no había apartado la vista de ella después de eso, lo deslumbraron los ojos de la morocha, eran de un color celeste como el cielo en un día sin nubes, y el quedo asombrado, aún no sabía el nombre de ella, sin embargo el se encontraba atraído.
Apenas termino la clase el estuvo ansioso por saber más de ella, pero se intimido y no logro acercarse demasiado o intentar entablar alguna conversación con poco sentido, si no que, a pesar de estar muy cerca de ella en el ascensor, se quedo callado y en un rincón observándola.
Sofía se llamaba la muchacha, era una chica bastante inteligente y se había dado cuenta que él la había estado observando y, lamentablemente para Mateo, ella no iba a ser la que se le acercara a hablar. Ya afuera de la universidad, ella siguió su camino hacia la parada del colectivo, y Mateo no perdió de vista a la morocha de ojos claros.



Chapter Three 8-)

Sofía ya se encontraba en el colectivo de vuelta a su casa, colgada, mirando por la ventana, se acordó del comentario boludo que había tirado Mateo en la clase, y le causaba gracia y se reía sola, cuando le sonó el celular, era su novio, y apenas contesto con su típico “hola amor” no lo sintió como otras veces pero siguió la conversación hasta bajar a una cuadra de su casa, donde la estaba esperando Alejandro, un muchacho alto, flaco y rubio, lo saludo con un beso en la boca y de la mano se fueron a su casa.

Mateo estaba llegando a la casa y en la universidad, antes de salir había estado averiguando un poco de quien era esta muchacha de ojos claros que tanto le había llamado la atención y había conseguido saber que se llamaba Sofía y que era el primer año de ella en la universidad.
Apenas llego a su casa, tiro los útiles al piso y se acostó en la cama boca arriba mirando el techo y sin moverse por un segundo ni dejar de pensar en ella.
Así pasaron algunos días hasta que la volvió a ver, esta vez el día ayudaba un poco, esa mañana era soleada y esta vez llego seco al aula y temprano, así que se ubico en uno de los asientos de atrás y apenas llego Sofía se sentó a su lado. Él, intimidado por la muchacha logro articular solamente un “Hola” y se mantuvo callado el resto de la clase.
A Sofía ya le habían comentado que él había estado preguntando por ella y se había sentado al lado de él esperando que le pregunte a ella misma si tanto le interesaba, pero no hubo conversación en ese momento más larga que algún comentario tonto o alguna pregunta acerca del tema que estaban dictando en la clase.
Ellos se encontraban juntos en dos materias, por lo tanto dos veces a la semana se veían mínimo, así que Mateo considero que no era urgente conocerla de repente y que podría ser gradual su acercamiento hacia ella, lo que el aún no sabía era que ella tenía novio y que le iba a costar bastante poder acercarse de la manera que él quería.

Capitulo Cuatro

Era una noche estrellada, y Sofía estaba discutiendo con Alejandro, debido a que él había notado una diferencia en ella, sentía que estaba un poco más distante y que se paseaba mucho por la universidad, sin prestarle mucha atención, y debido a que él era demasiado celoso, le armo una escena planteándole lo que sentía y que no quería estar más con ella, porque ella no lo quería mas y no le prestaba atención, a ella no le gusto nada eso que decía Alejandro, pero hizo de todo para calmarlo y que sepa que lo quería, así que se le pasaron esos celos ridículos no tan ridículos y siguieron juntos.
Al día siguiente, ella volvió a sentarse al lado de Mateo, y debido a que él se encontraba un poco más suelto a entablar alguna conversación y hablarle, ella empezó a entablar cierto vinculo con él, y también a verlo un poco más lindo, más simpático, y distinto, él ya no estaba tan tenso a su lado como la última vez que compartieron la clase.
Al salir del aula, juntos fueron conversando por las escaleras hasta llegar afuera del edificio central de la universidad, donde desgraciadamente para Sofía se hallaba el celoso de su novio, los estaba observando mientras venían riéndose y muy cerquita uno del otro, e intuitivamente pensando que Mateo era competencia se acerco a ella, la abrazo y le dio un beso en la boca delante suyo haciendo ver que ella “era suya” con un gesto muy posesivo para Mateo, cosa que no le gusto nada. Despidiéndose él saludo con un cortante “nos vemos” dirigiéndose a Sofía y emprendió camino a su casa.
Sofía lo observo alejarse y a pesar de que a ella tampoco le había gustado la manera en la que se acerco Alejandro, sin hacer ningún reproche lo tomo de la mano y se marcharon de la universidad.

Capitulo Quinto

Estaba oscuro y esa noche volvía a hacer frio y a llover, Mateo había estado acostado la mayor parte del día y no se sentía muy bien, al fin y al cabo, ella tenía novio, y él consideraba cada vez más difícil que ella pueda ser suya y ya no sabía qué hacer, estaba triste, sentía que ya no tenía ideas para conquistarla, y no pudo dormir bien, al otro día apenas se levanto, como sabía que no iba a verla, se recostó nuevamente y no asistió a la universidad, y así el resto de la mañana, pero luego cuando se levanto, considero distinto la noticia de que ella tenía novio y no le importo tanto esta vez, solamente sería una dificultad mas para lograr su objetivo, y lo que más cuesta, mas se disfruta.
A penas la viera al otro día, ya tenía pensado en pedirle el teléfono para poder comunicarse un poco más seguido, alguna tarde o noche que ella estuviera sola, y pensaba que así, sería una buena primera maniobra para “apurar” un poco lo que iba a ser entablar algo similar a una relación.
Entonces ese día comenzó a ser normal nuevamente, se levanto, agarro los útiles, termino un trabajo práctico que tenía pendiente y luego se fue a trabajar.
Por otro lado, Sofía se hallaba sola en la casa, y ese día no quiso ver a Alejandro con la excusa de que tenía que terminar unas cosas de la universidad y descubrió que Mateo estaba ocupando un lugarcito en su cabeza, y se alegró de que lo vería al día siguiente.

Capitulo Seis

Esa mañana volvió a ser lluviosa y ruidosa, con relámpagos y truenos que asustaban bastante a Sofía, apenas llego ella al aula, había no más de 4 personas y fue derechito a sentarse donde se estaba volviendo habitual ubicarse con Mateo.
Ya había comenzado la clase, y él aún no llegaba, pero Sofía le estaba guardando un lugar a su lado, el salón ya estaba repleto cuando Mateo llego empapado nuevamente y cuando lo vio Sofía ella se dio cuenta de que el lugar que Mateo ocupaba en su cabeza era un poco más grande de lo que esperaba.
Él entró, saludo a la profesora con una sonrisa picara, seguido del habitual “buenas noches Mateo” de la profesora, y fue a sentarse al lado de Sofía, la saludo con un beso en el cachete y comenzó a sacar los útiles para comenzar con la toma de apuntes, cuando el ya estaba acomodado, un trueno muy sonoro retumbo en todo el salón, y Sofía por reacción se aferro al brazo de él, luego soltándolo despacito le pidió disculpas por su comportamiento miedoso, y le conto de su miedo hacia los truenos, Mateo no se molesto para nada del agarrón, y lo sintió muy a gusto.
La mañana fue normal, ellos hablaron como siempre con risas y algunos chistes, Mateo ya le había pedido su número, pero ella no se lo quiso dar, en cambio, mas tarde le pidió el suyo, lo agendó y le prometió que esa tarde lo llamaría cuando estuviese sola.

Capitulo Siete

Sofía, desde que llego a su casa, había pasado la mayor parte del día discutiendo con su novio, Alejandro, se encontraba muy perseguido respecto a su amistad con Mateo, y estaba a tal punto celoso, que le decía a ella que deje de hablarle, así, parecía que la relación no iba a mejorar.
Cuando estuvo sola, a pesar de que no se sentía demasiado bien como para hablar con alguien, ella llamo a Mateo, y comenzaron a entablar una conversación larga, en la cual ella le comento algunos de sus problemas, obviando lo que Alejandro quería, porque eso no se hallaba dentro de sus planes. Mateo le comentó su opinión respecto a sus problemas y a ella no le gustaba mucho lo que él decía, pero sabía que en más de una ocasión estaba acertando con lo que opinaba.
Ahora se podría decir que se estaban haciendo “amigos”, aunque había algunos sentimientos, además de esa amistad, que ponían a la relación en otro nivel, y poco a poco, cada día que pasaba ellos se iban conociendo más, y acercando a lo que sería un desenlace distinto a la relación de amistad que tenían.
Ya eran casi las dos de la madrugada cuando se dieron cuenta, y se saludaron y acordaron verse a la mañana siguiente en la universidad.
Mateo, luego de ese largo día, entre la universidad y el trabajo, se acostó muy cansado y no tardo en dormirse.

Capitulo Ocho

Estaba en una plaza, al lado de Sofía, sentados en un banco de madera blanco, hablando acerca de la vida, nada fuera de lo común, pero sonriendo y compartiendo desde chistes, a chismes de la universidad, y lo que sea que les pasaba por la mente en ese instante, muy risueños y felices. El lugar era inmenso, un parque con enormes arboles muy cargados de hojas que proporcionaban amplios espacios con sombras para disfrutar de ese soleado y caluroso día. Entonces se tiraron al pasto, ambos mirando para arriba, observando el contraste del verde de los arboles con el celeste de un cielo despejado de nubes, era un paisaje de postal, extraordinario y sumidos en su belleza, pero Mateo hallaba esa delicadeza del cielo en los ojos de Sofía y comenzó a acercarse, quedando a tan solo unos centímetros de los labios de ella, mientras le acariciaba el pelo y dirigía sus manos hacia su rostro que se tornaba con un poco de rubor, y lo agarró dispuesto a besarla.. Ahí fue cuando despertó,
Se levanto de la cama, y luego del desayuno y sus quehaceres matutinos, se dirigió a la universidad a encontrarse con Sofía que lo estaría esperando en la entrada de la universidad como habían acordado la noche anterior. Y sintiéndose un poco mal por haber despertado, y a la vez bien por haber tenido semejante sueño, se encamino al comienzo de un lindo y soleado día.

Capitulo Nueve

Apenas llegó Mateo, Sofía se encontraba sentada y como el día era bastante caloroso, se hallaba vestida con una pollera de jean lo suficientemente larga como para mostrar la rodilla, y una camisita con el escote pronunciado para mostrar no más de lo necesario.
Él se quedo observando como un tonto por un segundo, antes de ir a saludarla con un beso, mientras le comentaba que la conversación del día anterior le había parecido muy linda y que le encantaría volver a hacerlo, ella estuvo de acuerdo en eso, y así hablaron hasta llegar al aula, mientras Mateo se mordía los labios tratando de aguantarse las palabras que tenía muchas ganas de decir “que linda que estas” “sos hermosa” y demás variantes para elogiarla y decirle lo mucho que le gustaba.
Ya al llegar al aula, los dos entraron en silencio, y se quedaron así el resto de la clase, escuchando y tratando de prestar atención.
Mateo, a pesar de lo que le costaba concentrarse con ella cerca, hizo todo lo posible y comenzó a tomar apuntes. La que no se pudo concentrar en esa ocasión fue Sofía, había quedado fascinada con la charla del día anterior, había encontrado en Mateo alguien más a parte de ese “rebelde” que era por fuera, había encontrado una persona que era un buen compañero, un chico que lograba comprenderla, o hacer el intento por lograrlo aunque a veces le costaba, y por eso, para ella, él era mucho más que una cara bonita y ya estaba pensando en la charla que podrían tener a la noche.

Capitulo Diez

Al mediodía, apenas ella bajo del colectivo, estaba Alejandro esperándola para ir a comer juntos, ella no dejaba de pensar en Mateo a pesar de estar con él, y sin embargo, fueron caminando juntos hasta un Mc que había a un par de cuadras.
Pasaron por un parque y ella aun sin sacarse a Mateo de la cabeza, considero ese lugar de lo más acogedor como para hablar y pasar un rato en paz con él, y se lo diría en cuanto se animara.
Mateo, al salir de la universidad, fue derecho al trabajo, ese día tenía que entrar más temprano para cubrir a un compañero, así que tuvo la cabeza ocupada, aunque de vez en cuando pensaba en Sofía, y le intrigaba saber que estaría haciendo, por lo tanto pensó en llamarla esta noche, y siguió trabajando.
Cuando llego a la casa y pensó en llamarla, se dio cuenta que el aun no tenía el numero, pero espero que lo llame ella.
Esa noche el se fue a dormir tarde, pero ella no lo llamo, y definitivamente, la próxima vez que la viera conseguiría su número para llamarla él.
Sofía no lo había llamado la noche esa debido a que se acostó temprano, muy cansada, luego de haber tenido un día agotador de peleas con el novio, otra vez, las cosas no estaban bien.

CAPITULO FINAL

Habían pasado un par de días cuando se cruzaron nuevamente en el aula, y como era habitual en todas las clases que compartían, se sentaron juntos.
Sofía había estado muy callada, y Mateo se dio cuenta rápidamente que ella no se sentía muy bien, así que decidió no molestarla y se reservo a pensar que le estaría sucediendo.
Cuando salieron del aula no aguanto más y le pregunto porque había estado tan callada y, a pesar de que ella había dicho que nada le sucedía, volvió a interrogarla, llegaron a la parada del colectivo que tenía que tomar ella, y el, aunque se sentía muy molesto, le prometió que la seguiría hasta que ella le cuente todo respecto a cómo se sentía, y le mostró una sonrisa imposible de rechazar, ella accedió y siguieron su camino mientras le contaba.
Para Sofía fue el momento indicado para decir que había visto un lugar cerca, muy lindo, como para ir a hablar tranquilos, así que lo llevo hasta el parque que había visto unos días atrás y comenzaron a hablar, y Mateo la escuchaba muy atento.
Habían pasado no más de una hora allí sentados, cuando Alejandro los vio hablando en un banco blanco de madera, se acerco a ellos y sin decir una palabra le arrojo una trompada directa a la cabeza a mateo, este no la vio venir en ningún momento y termino tendido en el suelo y Sofía sin dudarlo en ningún momento, le dijo a Alejandro que se marchara, y que no volviera nunca más a acercarse a ella, este se alejo y sin mirar atrás no volvió más. Ella se acerco a Mateo, este la observo mientras ella se arrojaba al pasto a su lado, y luego todo se dio muy repentino, el contraste del color verde con los arboles con el celeste del cielo despejado de nubes hizo un paisaje extraordinario, pero a él lo que más lo deleito fue la delicadeza del cielo en los ojos de Sofía, y la forma en la que se movía hacia él, quedando a tan solo unos centímetros de su rostro, Mateo, sin darse cuenta estiro los brazos hacia su cabello, lo acaricio, y la tomo de la cara acercándola hacia el muy suavecito, lentamente el también fue acercándose y la beso, esta vez no era un sueño y a pesar que las cosas no habían salido de manera perfecta y le había costado bastante llegar a ese momento, la satisfacción que tuvo al besarla, no hubiese sido lo mismo, debido a que “sin lo amargo, lo dulce no es tan dulce”.

Lean Papasidero 17 al 22 de Abril de 2010