Nuevamente
me acosté, cansado luego de un largo día fatigante tratando de encontrarte sin
buenos resultados.
La
noche se me hacía cada vez más oscura a medida que el tiempo transcurría y mi mente se retorcía incesantemente en
su pequeño espacio tratando de esbozar algún nuevo plan.
Ya
no bastaba con salir a buscar aquella sonrisa sin rostro que se me presentaba
solamente en sueños, en cada momento onírico que recordaba al despertar.
Pero éste último
fue distinto, no solo me desperté pensando en ella, si no sabiendo que ella pensaba en mí, y me levante
sintiendo que también estaría tras de mí, buscándome.
Así
es que me dispuse a esperar, a descansar por un momento de esta búsqueda vana e
insaciable, y tratar de encontrarme a mí
mismo, ser una mejor edición de lo que puedo llegar a ser para cuando te encuentre,
para cuando nos encontremos. Alcanzar las metas personales que tenga, para que
no me queden objetivos por cumplir en ese momento.
No
te conozco, pero entiendo que sos
especial, que no eres como el resto, y así tímida como yo al momento de
encarar esta búsqueda. Por eso es que necesité mejorarla cada día, improvisar
nuevos caminos, tomar atajos, volver sobre lo andado para ver si en realidad
estamos en tiempos distintos, y fue así también como otra vez me sentaba a
esperar, por temor a buscarte y no estar
cuando vos me busques, esperar por ti, por
esa sonrisa que en mis sueños parece ser tan necesaria y a su vez necesita de
mí para mantenerse risueña, ahí es el lugar donde te encuentro más seguido,
y por miedo a que no seas real estoy dejando de soñar.
Ya
no sueño con grandes páramos nevados y cielos estrellados, tampoco con
caminatas en la playa bajo la luz de la luna, en cambio lo hago con días más
habituales, no necesariamente rutinarios, pero siempre en tu compañía, sea en un día soleado, con nubes o
lluvioso, sea bajo esa lluvia o dentro del jardín de invierno de la casa en la
costa mientras miramos el mar.
Sueño con esa sonrisa para levantarme con una
similar en mi rostro y ya no importa el paisaje mientras te espero.
A
partir de este momento, me sentare a esperar por tu llegada, pero no con los
brazos cruzados, cada día que pase, cada día que concluya y yo me tenga que ir
a acostar sin noticias de tu llegada, te escribiré algo, no sabría como
componer una canción o escribir un poema muy lindo, pero frase a frase vas a
poder leer toda mi búsqueda por vos, por
esa sonrisa y por mi felicidad.
Lean Papasidero 24/11/11.