miércoles, noviembre 23, 2011

En busca de la felicidad




Nuevamente me acosté, cansado luego de un largo día fatigante tratando de encontrarte sin buenos resultados.
La noche se me hacía cada vez más oscura a medida que el tiempo transcurría y mi mente se retorcía incesantemente en su pequeño espacio tratando de esbozar algún nuevo plan.
Ya no bastaba con salir a buscar aquella sonrisa sin rostro que se me presentaba solamente en sueños, en cada momento onírico que recordaba al despertar.
Pero éste último fue distinto, no solo me desperté pensando en ella, si no sabiendo que ella pensaba en mí, y me levante sintiendo que también estaría tras de mí, buscándome.
Así es que me dispuse a esperar, a descansar por un momento de esta búsqueda vana e insaciable, y tratar de encontrarme a mí mismo, ser una mejor edición de lo que puedo llegar a ser para cuando te encuentre, para cuando nos encontremos. Alcanzar las metas personales que tenga, para que no me queden objetivos por cumplir en ese momento.
No te conozco, pero entiendo que sos especial, que no eres como el resto, y así tímida como yo al momento de encarar esta búsqueda. Por eso es que necesité mejorarla cada día, improvisar nuevos caminos, tomar atajos, volver sobre lo andado para ver si en realidad estamos en tiempos distintos, y fue así también como otra vez me sentaba a esperar, por temor a buscarte y no estar cuando vos me busques, esperar por ti, por esa sonrisa que en mis sueños parece ser tan necesaria y a su vez necesita de mí para mantenerse risueña, ahí es el lugar donde te encuentro más seguido, y por miedo a que no seas real estoy dejando de soñar.
Ya no sueño con grandes páramos nevados y cielos estrellados, tampoco con caminatas en la playa bajo la luz de la luna, en cambio lo hago con días más habituales, no necesariamente rutinarios, pero siempre en tu compañía, sea en un día soleado, con nubes o lluvioso, sea bajo esa lluvia o dentro del jardín de invierno de la casa en la costa mientras miramos el mar.
Sueño con esa sonrisa para levantarme con una similar en mi rostro y ya no importa el paisaje mientras te espero.
A partir de este momento, me sentare a esperar por tu llegada, pero no con los brazos cruzados, cada día que pase, cada día que concluya y yo me tenga que ir a acostar sin noticias de tu llegada, te escribiré algo, no sabría como componer una canción o escribir un poema muy lindo, pero frase a frase vas a poder leer toda mi búsqueda por vos, por esa sonrisa y por mi felicidad.

Lean Papasidero 24/11/11.

No hay comentarios:

Publicar un comentario