Antes de acostarse todas las noches le contaba una historia diferente a la muchachita qe, en este momento, se hallaba recostada en la cuna blanca y oyendo la historia con una fascinación enorme en sus ojitos celestes.
La historia contaba qe de pronto se había largado a llover, era una lluvia de una noche de verano y 2 amigos estaban en la playa jugando cn el agua y la arena, luego de haber caminado un largo trecho con la arena mojada bajo sus pies, entonces, mojándose y ensuciándose, en esa noche calurosa, mientras compartían mil sonrisas juntos, se iban adentrando en el mar ya empapados.
Sin parar de reír, y la lluvia yéndose de a poco, se veía como se iban acercándo las 2 personas y sin siquiera darse cuenta se encontraban ya muy cerca, sin pensarlo demasiado y cn un repentino sentimiento de adrenalina y cn el corazón palpitándole muy aprisa, el muchacho suavemente dirige sus labios hacia las mejillas y las besa muy dulcemente, viendo qe ella no se molesto por la situación y hasta parecía haberse sentido muy cómoda, él, tomando valor, nervioso como si estuviera a punto de dar el primer beso de su vida, se acerco nuevamente pero cn otro destino para sus labios qe eran sin ningún lugar a duda los de ella.
Las nubes parecieron esfumarse como si nunca hubieran estado ahí, y dentro del mar, alumbrados por la brillante luna, el muchacho y la chica, debatiéndose toda una vida de amistad en un beso, qe espontáneo y prolongado los fue convirtiendo en 2 enamorados, y cada caricia qe se daban en ese preciso momento deleitaba y hacían brillar celosas a la luna y las estrellas qe eran sus únicas observadoras.
La muchachita qe se veía muy feliz de escuchar otra de las historias de su padre se iba quedando dormida, entonces el comenzó a salir de esa habitación qe estaba ambientada extrañamente, tenia las paredes en una tonalidad muy clarita de un beige, y el cielo raso de un color azul profundo con estrellas brillantes pintadas en blanco con una enorme luna qe brillaba en la oscuridad, antes de apagar la luz, el muchacho de la historia, ya convertido en hombre se quedo observando un gran cuadro qe estaba en la pared donde se encontraba la cuna, este reflejaba una noche muy iluminada por las estrellas y dos personas de la mano a lo lejos, seguidos de un largo camino de huellas, eran el y la madre de la pequeña de ojos claros qe ya se hallaba durmiendo.
Y cn una enorme sonrisa en el rostro apago la luz.
Lean Papasidero 7,8,9 / 10 / 09
No hay comentarios:
Publicar un comentario